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El tránsito de vehículos es vital para el desempeño de las sociedades actuales. Es difícil imaginar como serían nuestras vidas sin los vehículos a motor pero desafortunadamente, el sistema de tránsito en el Ecuador no funciona de manera óptima. La planificación y el control necesitan mejorarse, así como el marco legal que regula todo el sistema. Si a esto sumamos el rápido incremento en el número de vehículos que circulan por las ciudades de todo el país, el resultado es previsible: congestión, contaminación ambiental e inseguridad vial.
No obstante, existe otro factor crítico que se debe mencionar: la escasa educación vial que reciben los ecuatorianos. Este hecho constituye la raíz de todos los problemas viales que nos aquejan. Esta falta de educación vial, sea como conductor, pasajero, peatón o usuario de la vía pública, está directamente relacionada con la alta tasa de mortalidad en las calles y carreteras del país.
Es imprescindible cambiar esta realidad. La pérdida de vidas innecesaria e irresponsable debe parar en el Ecuador. Las calles y carreteras del país deben humanizarse. La educación vial debe mejorar a todo nivel, pero especialmente entre los conductores jóvenes, aquellos que aún se están formando.
Este curso ha sido diseñado con pleno convencimiento de que estos cambios son posibles, y de que sucederán cuando un pequeño grupo de personas, comprometidas y valientes, inicie el cambio. A estos agentes del cambio va dirigido. Son ellos quienes a través de su ejemplo sentarán las bases de la transformación que todos buscamos.
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