Credito Geovanny Verdezoto:
Vol 2, No. 1. (Sept/Dic 2006)

Humberto Salvador: la búsqueda de lo profundo


Álvaro Carrión

Este ensayo busca situar algunos de los referentes de la consideración que realiza el escritor guayaquileño, en lo que respecta a su vínculo con el psicoanálisis. Para este propósito tomaremos como eje de nuestra consideración el texto “La Psicoanálisis”, apuntando al tipo de lenguaje que se halla contenido en una obra que recoge, de forma temprana en un contexto como el nuestro, algunas ideas desarrolladas por Freud. Es importante anotar que lo que desarrollaremos es un primer intento por ubicar el nexo, dentro de una investigación en ciernes, entre los temas y contenidos expresados en las ideas de Humberto Salvador, sus ensayos relativos a la sexualidad (“Esquema sexual”), y las temáticas de sus obras, fuertemente influidas por la cuestión referida.
Nos resulta sorprendente, y esto probablemente sea un pre-juicio, en la medida que no contamos con elementos que sean lo suficientemente esclarecedores y centrados en la vida intelectual de una ciudad como Quito en los años veinte y treinta, que Humberto Salvador tenga una información relativamente actualizada para su época. Información, por otro lado, que aparece en traducciones al español de textos escritos en francés, inglés y alemán. Un caso especial, entre las obras contenidas como referencia en el texto de “Esquema sexual”, son las traducciones al español de algunas de las obras de Freud. En este sentido, nuestro autor tenía conocimiento de los trabajos desarrollados por Sigmund Freud , entre los que se encontraban varios relacionados con la segunda tópica, esto es, con trabajos que partían de una segunda y última revisión de la consideración sobre el psiquismo realizada por el psicoanalista vienés, y otros que aluden a su obra y que no siempre guardan una estricta coherencia con lo planteado por el autor referido, atravesadas por una particular lectura de los aportes del psicoanálisis, como aquella perteneciente a Angelo Hesnard, estudioso de los desarrollos de Freud, pero imbuido en un pensamiento germanófobo y de un nacionalismo exacerbado, lo que lo hace proclive a una ambivalente relación con los escritos del psicoanálisis, y que además se hallaba pregnada de equívocos: consideraba Hesnard que la idea del inconsciente freudiano era una variante de la noción de subconsciente propugnada por Pierre Janet. Los aspectos relativos al simbolismo del sueño y la sexualidad eran parte de una visión mística a lo germano, que requería ser adaptada al “genio latino” y a la racionalidad “cartesiana”, etc.
El ensayo de Salvador, “La psicoanálisis”, parece ser, como título, una mala traducción del francés, a la vez que nociones como la de histeria son referidas desde una consideración que no la distingue de la psicopatía. Lo que nos lleva a pensar, tomando en cuenta el segundo punto, que Humberto Salvador, a pesar de ser un estudioso, con amplias lecturas y un horizonte cultural amplio, tenía dificultades, debido probablemente a su formación autodidacta, en el manejo terminológico de una disciplina que utiliza una terminología específica. Hecho que aparece cuando atribuye al psicoanálisis el ser una teoría pansexualista, sin tomar en cuenta que tal cuestión, planteada en esos términos, no corresponde a algo propiamente consubstancial al pensamiento del psicoanálisis freudiano, sino a la crítica que le hacen sus detractores, al no diferenciar el uso común del termino sexualidad, de la formulación que hace Freud sobre la misma.
Existen equívocos en la lectura y posterior utilización de términos por parte de Salvador, que no pueden ser atribuidos a su autoría, sino a un problema ligado a las traducciones de los textos de Freud. La traducción de las obras de ese autor, a partir de 1.922, gracias al interés de José Ortega y Gasset por hacer conocer al público de lengua castellana, en especial a los españoles, la producción de diversas obras pertenecientes a la producción en alemán, ya que buscaba elevar el nivel cultural y el conocimiento científico y filosófico en su país de origen; hace que encargue la traducción de los escritos de Freud a Luís López- Ballesteros, un excelente traductor y gran conocedor de la lengua alemana. Su labor, sin embargo y a pesar de un uso más bien atractivo y ágil del castellano, carece de rigor en lo terminológico, lo que produce, como efecto, una serie de equívocos. Uno de los que más ha trascendido es el de la utilización del término instinto para traducir “trieb”. La consecuencia fue la de pensar en el psicoanálisis como una teoría instintivista. Este error se cola en la obra de Humberto Salvador y en ciertos momentos le llevan a formular unas idea de animalidad en la condición del hombre, así: “La cultura sólo ha modificado el aspecto exterior, pero no sus instintos brutales, sus odios violentos, sus venganzas sombrías”, y más
adelante: “…huye derrotada la clásica división de animales irracionales, que comprendía a otras especies, y racionales, que únicamente abarcaba a la especie humana”, y luego: “El hombre es profundamente animal, tanto como puede serlo el tigre o la pantera”.
En aquellas citas vemos que se desliza otra cuestión en la que debemos meditar, la misma que sitúa lo racional en contraposición a lo irracional en la consideración del psicoanálisis, yerro muy común en las lecturas de los legos con respecto a la teoría de Freud. La posición más acorde con lo desarrollado por el psicoanálisis es la de oponer lo racional a lo no racional, que no es lo mismo que lo irracional.
Otro punto que genera cierto desconcierto en lo formulado por Humberto Salvador, es la inclusión, sin una mayor discriminación, de autores que a comienzos de la década de 1.910 se alejaron por un cúmulo de discrepancias de Freud. En este sentido perviven en el texto del escritor guayaquileño nociones ligadas al inconsciente pensado desde la órbita de Freud con desarrollos de Jung sobre el mismo tema, como si ambas posturas pertenecieran a la misma y solo elaboración. A la vez que la comprensión de cada una de las nociones no da cuenta de lo formulado ni por Freud ni por Jung.
A pesar de los innumerables equívocos que aparecen en el ensayo de Salvador, a partir de los cuales se sortea momentos en los que el psicoanálisis define cuestiones cruciales con respecto a su propio desarrollo y proyecto de formalización, se eliminan contradicciones. Se percibe un denodado esfuerzo por discernir los dinamismos psíquicos y un particular impulso por entender una postura teórica que en determinados momentos, en la intención del literato, no pueden ser pensados como orgánicamente dispuestos, ya que la síntesis generaría tal cúmulo de contradicciones que la tornaría incomprensible. Es así que el esfuerzo que despliega el escritor, a pesar de lo anotado, para llevar adelante su tarea, en la soledad y en su necesidad de comprender, son dignos de encomio. Esta lectura, temprana en nuestro medio, de la obra de Freud, requiere un mayor estudio dentro de la obra literaria de este autor, constituyéndose en la posible clave de muchos de sus argumentos.
Por otra parte la cátedra parece haber proyectado a Humberto Salvador a desarrollar sus ideas a partir de la sistematización de sus prolíficas lecturas, hecho al que contribuyó, a la vez, su tesis para alcanzar el doctorado en derecho. La propuesta de elucidación que nos proponemos no tiene como fin invalidar a Salvador como interlocutor en temas que se centran en su indagación sobre el psicoanálisis, sino entender su pensamiento, sus “desvíos” y sus posibles “desvaríos”, que son utilizados, esa es nuestra hipótesis de trabajo, en su creación literaria. Es por esta razón que el circunscribir sus referentes es una tarea que puede ser útil, como aporte, para pensar en su producción literaria..