Introducción general
Freud 1.5.
Con este número celebramos 150 años del nacimiento de Sigmund Freud, uno de los pensadores más fecundos e influyentes del siglo XX. La principal tarea de Freud consistió en su investigación de la psicopatología de las neurosis y psicosis, plataforma desde la cual da el salto hacia su intento de construir una psicología comprensiva. Pero Freud hizo incursiones especulativas hacia otras disciplinas desde los primeros momentos del psicoanálisis. Si se hubiera restringido al estudio de las distintas formas de la vida mental sus teorías no habrían ejercido una influencia tan marcada en otros campos del saber, mas Freud estaba convencido de que sus descubrimientos sobre las motivaciones humanas y el inconsciente se aplicaban no sólo a los neuróticos sino a toda la actividad humana.
Como señala Alvaro Carrión, el psicoanálisis hace su llegada al Ecuador con alguna premura, precisamente debido al papel preponderante que en la diseminación del pensamiento de Freud juega Ortega y Gasset por medio de su designación de José Ballesteros como traductor temprano de la obra de Freud al castellano. Ya para mediados de la década de 1920, el pensamiento psicoanalítico circula en el Ecuador en una época de efervescencia política y cultural. Es una época de grandes transformaciones en la que la compleja llegada de la vanguardia desde Europa alinea el psicoanálisis, en distintos momentos, con el progreso científico, el experimentalismo en las artes y el fervor revolucionario del socialismo. En este escenario, no es de extrañar que sea el arte literario, siempre un referente ineludible para el propio Freud, y en particular el teatro y la narrativa (y en mucho menor medida la poesía) , el que registre los primeros intentos de incorporar al panorama nacional las teorías y preocupaciones del psicoanálisis. La figura de Humberto Salvador es indispensable para entender este proceso. Salvador, uno de los escritores más prolíficos de la historia de la literatura ecuatoriana, con por lo menos 13 novelas a su haber, media docena de obras de teatro, 4 colecciones de relato, 4 ensayos extensos y una pequeña obra poética ha recibido una escuálida atención por parte de la crítica ecuatoriana que a duras penas alcanza a registrar los títulos de sus obras junto con algún comentario parco y poco halagador de las mismas. El único estudio importante de este autor se debe a María del Carmen Fernández, una de las más importantes voces de la crítica ecuatoriana contemporánea, se trata de un estudio introductorio a En la ciudad he perdido una novela (1930).
La importancia de Salvador para la recepción del psicoanálisis en el Ecuador es fundamental, en 1933 se gradúa de doctor en jurisprudencia y publica su importante ensayo “Esquema sexual”, un voluminoso compendio que dedica un capítulo entero al psicoanálisis y que, por medio de la editorial chilena Ercilla, circulará después por buena parte del subcontinente. Salvador participa desde entonces como profesor de Psicología experimental en la universidad ecuatoriana (tanto en Quito como en Guayaquil donde se radica hacia fines de la década de 1950 ) y se convierte en un importante divulgador del psicoanálisis en el Ecuador. En 1946 publica el ensayo que consolida su reputación en este sentido, se trata de “Los Fundamentos del Psicoanálisis”, texto de consulta obligada para quienes en los siguientes años publicaran en Cuenca en 1956, en el centenario del nacimiento de Freud, una colección de ensayos conmemorativos. Salvador insistirá en este sentido durante su vida, publicando en 1965 “Las raíces psicológicas de la Comedia Humana”.
La influencia del pensamiento de Salvador, fuertemente alineado con los principios del psicoanálisis, se hará sentir también en el ámbito de la legislación ecuatoriana, en particular en la elaboración posterior del Código de la niñez y la adolescencia. Como anota en este número el jurisconsulto Farith Simon, la dispersión, la fuerza, la heterogeneidad y la vitalidad de la contribución de Salvador al pensamiento jurídico ecuatoriano lo colocan como un individuo inmensamente informado –y conectado—en su momento histórico.
Pero el interés de Salvador por la psicología no se detiene en el ámbito académico, su incorporación de las preocupaciones, temas, teorías y técnicas del psicoanálisis en su obra literaria dan muestra de la impredecible energía creativa de ese contacto. Otra importante figura literaria del Ecuador, Jorge Icaza, cabalmente, compañero colegial del mismo Salvador, realiza una operación similar, aunque diferente en la especificidad de su implementación artística. Icaza inicia su carrera literaria como dramaturgo y es precisamente desde su participación en la vibrate cultura teatral del Quito de los años 30 donde incursiona en la mixtura de materiales artísticos y teóricos que lo afilian a la historia de la recepción del psicoanálisis en el Ecuador.
Capítulo aparte merece la anécdota del ciudadano vienés ecuatoriano Paul Engel, que con el pseudónimo de Diego Viga llegó al Ecuador en los años 40 para cimentar una amistad duradera con el propio Jorge Icaza (hacia el final de su vida, su último libro consistirá en una biografía novelada, en clave levemente psicoanalítica, de Icaza) y otros artistas del clima intelectual quiteño de entonces. Engel portaba consigo, como muestra de un determinado cosmopolitismo intelectual, una carta escrita de puño y letra por el propio Sigmund Freud (que LiberArte está en proceso de adquirir en una versión digital) dirigida al mismo Engel, en respuesta de un comentario que este último hiciera a uno de sus libros.
Por último, Gino Naranjo hace una importante contribución a este número con su elaboración de una bibliografía sobre contribuciones relativamente recientes, en el Ecuador, al pensamiento psicoanalítico en sus distintas vertientes.
El segmento Radicales Libres, habitualmente dedicado a temas pedagógicos y de docencia, aborda en esta ocasión el tema de la instrucción y la escritura electrónica. Nos preguntamos sobre el futuro del mundo letrado, a medida que se extiende el contacto con la digitalidad y penetramos en el universo electrado. El teórico estadounidense de la escritura Gregory Ulmer es uno de los guías en este desplazamiento que se propone explorar haciendo. Así, cinco estudiantes ecuatorianos de literatura incursionan en el ámbito de la escritura electrónica mediante la elaboración mistórica. Ulmer describe este género, propio del medio electrado, como una mezcla de distintos lenguajes, entre ellos: la historia personal, la Historia colectiva, el misterio, la maestría y la histeria. Desde nuestra propia realidad, añadimos el discurso ecuatoriano de la mistela—una bebida dulce, preparada a base de menta o cáscara de naranja, con licor, yerba de ataco, anís y canela, destilada en casas de Quito en el siglo XVIII como ofrenda de hospitalidad al visitante. El texto mistórico intenta reunir tres escenarios distintos que llaman a la subjetividad contemporánea: la familia, la comunidad y el entretenimiento y que se enlazan entre sí por medio de portales conformados por imágenes y textualidades breves y veloces. La idea es constituir un auto-retrato a la vez personal y colectivo, que haga un catastro del imposible espacio cibermático y televisual de la globalidad circundante. Para referir el ejercicio a la temática monográfica de este número podríamos decir que intentamos construir un análisis de las múltiples maneras en que interpelamos y somos interpelados por nuestros (propios) medios/miedos. En este momento de asalto global al proyecto de una educación en las artes liberales recurrimos al último y a la vez, al primer discurso liberal. Una vez que todos los elementos del conocimiento clásico han sido superados por distintas investigaciones, resta un solo espacio que lejos de caducar muestra impresionante vigencia: la retórica. Acompañada de una disposición socrática, la elaboración mistórica no es sino la puesta al día del viejo dictamen: conócete a ti mismo. Acompañamos la muestra de textos mistóricos con una serie de enlaces a sitios diversos, a lo largo y ancho del mundo, que han intentado aproximarse a la escritura electrónica, desde su especificidad, por medio de procedimientos similares a aquellos en los que incursionamos en este número.
El segmento final, Caida Libre, se ocupa enteramente de traer noticias bibliográficas recientes, desde la novela digital de Mark Podvin, It´s About Time , pasando por la poesía de Eduardo Villacís Meyerthaler y de César Carrión, hasta el ensayo de Carlos Freile sobre El principito de A. Saint Exupery y el comentario de Jorge Luis Gómez sobre el último libro de Mario Vargas Llosa. Redondeamos el número con un enlace al Congreso Internacional de Colonialistas que se realizará en Quito, auspiciado por la USFQ, en Mayo del 2007.
Las ilustraciones e imágenes que acompañan esta entrega pertenecen en su mayoría al joven artista pichinchano Geovanny Verdezoto, el trabajo de Verdezoto juega un papel preponderante en la presente muestra de materiales que LiberArte pone a disposición de sus públicos: sus lienzos constituyen a la vez una psicología profunda y un texto mistórico en que la comunidad constituye un factor crucial. Como siempre, exhortamos a nuestro/as lectores/as a que nos escriban y dialoguen con las distintas voces que componen LiberArte.