CHARLA CON CARL WEST DIRECTOR DE LA PELÍCULA
“SE QUE VIENEN A MATARME”

Rita María Rojas V.

Diego Falconí

Me reciben en su casa, ubicada en el Valle de los Chillos, Carl y su esposa Shayarina, me olvidaba, y un cachorro –pastor alemán- llamado Aron. Saludamos y al instante fluye el tema que nos apasiona: el cine, y seguimos sin parar, al igual que las viandas sabrosas que conforme se acaban van llenándose nuevamente. Comer y conversar se entrelazan y vamos alimentándonos sin parar. Prendo la grabadora, en un inicio la intrusa molesta, no sé cómo retroceder la cinta, Carl se ríe, me socorre; y por más que había preparado la primera pregunta, en varias ocasiones y un bosquejo sobre el tema, no funciona en este momento y pienso, lo mejor es empezar con una corta pregunta y dejarlo hablar como en una charla entre amigos, en este caso entre un director y una neófita en el tema..
  
-¿Cuál fue tu primera impresión sobre las historias de obras literarias ecuatorianas adaptadas para televisión y cómo ha cambiado a diez años, más o menos, de tu primer trabajo en Ecuador?
Hay una cosa muy importante que decir al respecto: las adaptaciones hace más de diez años, todas fueron hechas de escritores fallecidos y otra que habían escrito durante los  años cincuenta. “Sé que vienen a matarme” fue una historia escrita en el 2001, es una mujer que escribió y ya existe toda una trayectoria de escritores ecuatorianos a través de ella.
No sé qué decirte cuál es la diferencia como yo lo vi. Yo creo que en la misma forma casi. En el sentido de que si es una historia que yo comprendo y sé como llevarlo a la pantalla o no. Básicamente la gran diferencia fue que hace diez años yo tenía que hacerlo porque estaba contratado por Ecuavisa durante el año y yo tenía que hacer un número de películas. Hoy Xavier me llamó para dirigir esta película.
Yo creo que con relación a la adaptación, la gran diferencia entre hoy y hace diez años es que, como cualquier ser humano o cualquier profesional, vas adquiriendo más experiencia en cómo adaptar, vas a saber qué funciona y qué no funciona, después de haber hecho ocho o diez adaptaciones. De pronto, esta adaptación, fue con más tranquilidad la realización de la película que hace diez años.

-Tu acercamiento para hacer la adaptación en esta ocasión fue mucho más fácil.
La única diferencia es que hoy no fui empleado de Ecuavisa. La diferencia fue la relación de trabajo. Antes, yo durante dos o tres meses leía muchos libretos y rechazaba todos porque había una falta de saber cómo escribir un libreto. Los libretos que recibí “originales”, hace diez años, no se podía realizar porque no valían la pena realizar, entonces, yo dije que tenía experiencia en Colombia de adaptar libros y hagamos lo mismo. Aquí hay libros muy buenos, por ejemplo de José de la Cuadra o Demetrio Aguilera Malta.

-¿Por qué aceptas dirigir “Sé que vienen a matarme”?
Acepté dirigir “Sé que vienen a matarme”, más que todo por dos cosas. Una, porque el libro me gustó, el guión no estaba escrito, y la adaptación a película fue propuesta para ser filmada en vídeo e “inflada” a cine y para ser difundida a través de cine, difundir por televisión era la segunda opción. Dos, es la frustración mía que durante diez años de hacer adaptaciones y diferentes proyectos ninguna se fue al exterior. Esta obra cuando yo la leí, pensé es una obra universal, porque cuenta la historia de un hombre, con poder y con complejos. Esta puede ser historia de Tito o Mussolini. García Moreno es un presidente que abusó de su poder hizo que todo el mundo, supuestamente, camine el camino recto y respete las reglas, entonces es interesante en este aspecto y es una posibilidad que en el resto del mundo van aceptarlo igual. Es decir, es una historia que puede salir del Ecuador, va a otros países, donde sin conocer la parte histórica pueden disfrutarlo porque es una historia de un hombre con poder y complejos.

-La película no empieza como en el libro de manera cronológica sino cuando las fuerzas de García Moreno habían ganado en la batalla de Jambelí y con un primer plano de las botas. ¿Cuál fue tu intención con este inicio?
Un primer plano de las botas significa el poder, la fuerza. Bajando las escaleras de piedra es presentar al personaje –no estaba en el guión y en las películas esto pasa por cosas del destino- psicológicamente a García Moreno (Jaime Bonelli). Si o no utilizo el uniforme para mí es poco trascendente, él nunca uso uniforme. Porque para mí el uniforme, las botas representan el poder. Las botas que bajan es mi presentación de él, con esto no tengo que decir más nada, muestro un hombre con presencia de poder.

- El libro dice: “Antes de ser fusilado. Viteri le entrega siete monedas de oro pidiéndole que las haga llegar a su madre. El déspota piensa por un fugaz instante en la suya…” Aquí la narración fílmica presenta la diferencia de palabras a imágenes. Aparece el flash back y muestra la mente del protagonista. ¿No crees tú que hay mucho abuso del uso de esta técnica que resulta pesado para el espectador?
Yo pienso que no, si se usa una o dos veces es pesado, porque de pronto se puede perder el espectador lo que realmente se quiere mostrar en esta escena. Lo que hago es acostumbrar al espectador para visionar la película en esta forma. Yo empiezo la narración en los últimos años de su vida y al mismo tiempo yo manejo solo una edad de él. El flash back para mí es importante –siempre se habla de abuso del flash back- Yo creo que el abuso es solo cuando se lo utiliza porque no hay otro recurso para contar la historia y se lo usa como una salida fácil. Para esta historia es una necesidad cuando se quiere manejar solo una edad, que al mismo tiempo, ni lo vas a tratar con maquillaje, ya que se está contando dieciséis años de gobierno, y el uso del flash back es para que el público comprenda la complejidad del personaje. No solo fue para poder volver atrás y decir y paso esto y esto… también lo manejamos de tal forma que básicamente deja entender al espectador porque él reacciona así. Con lo de las monedas él recuerda a su propia madre y compara con su dureza, el público va a creer que él castiga botando las monedas en la sangre y dándoles sangrada a su madre porque él odiaba a su madre, pero en realidad García Moreno amaba mucho a su madre fue su ídolo, pero al mismo tiempo, ella lo llevó por un camino que él no pudo manejar, es decir tuvo una  inteligencia superior, pero la formación religiosa la distorsionó y eso no fue culpa de su madre, por eso no hay mucha presencia de la madre en la película. Me parece que la película presenta el desvió de García Moreno en la parte religiosa.



Diego Falconí

- ¿Crees tú que, en la actualidad, en lo psicológico ha mejorado la percepción y el conocimiento sobre las actitudes o reacciones que tienen las personas?
Lo que yo menos quise hacer con la historia es basarme en lo “históricamente correcto”, porque me parece estúpido, más bien fue tratar de comprender la época, porque la época tenía mucho que ver con estas actitudes. Porque hoy día no puede pasar, o no está pasando, abiertamente, en esta forma. En aquella época el matar o mandar a matar a alguien fue muy común. Alfaro, también fue sangriento. Esta fue una manera para que los gobernantes se mantuvieran en el poder.

- En la película resaltas la parte sangrienta. ¿Está también relacionado con esa actitud de poder y de angustia que tenía el personaje principal?
Yo creo que si cuentas el número de escenas, ves que no hay sangre. Creo que muchas personas que escriben sobre la película, créeme, no han visto la película. Cuando decidimos que la primera secuencia sea sangrienta, es porque yo quiero impactar desde el principio y ubicar a los espectadores de una vez, en una época difícil, dónde vuelan cabezas y mucha sangre. Es verídico, García Moreno mandó a matar en Jambelí. En dos lugares diferentes, termino con el primero y siguió con el segundo, según la historia. La película es veinte veces menos sangrienta a lo que debía ser como fue en la época. Cuando leí el libro de la Alicia lo que yo me imagino es muchísima sangre derramada. La primera secuencia es sangre. La última secuencia, cuando matan a García Moreno es sangrienta, y ahí soy el responsable total de tanta sangre, porque yo vi las fotos en blanco y negro de los archivos y en la película la recree casi igual.  Está la posición de García Moreno, quien recibe cuarenta y cinco machetazos, más balas. Además, yo  quise demostrar que al final recibió lo que mereció, mató y terminó en la misma forma. “si hay justicia divina en este punto el si lo recibió”. Aunque hizo cosas buenas por el país, porque no existe ser humano totalmente malo.

- Si, García Moreno quiso que nuestra educación sea parecida a la europea, trajo a científicos y a religiosos para dirigir las escuelas y universidades. Pero las cosas buenas que hizo por nuestro país solo están recreadas en diálogos.
Recreamos con diálogos, mapas y lecturas de periódicos, en los cuales se explica lo que García Moreno ha hecho por el país, por ejemplo: Aguirre está leyendo el periódico y lee lo que el presidente ha hecho. Mostramos el terremoto de Ibarra. García Moreno visita la ciudad e hizo que hombres ricos y pobres trabajen para reconstruir la ciudad, si no fue por él, Ibarra no se reconstruiría. El Panóptico está solo el mapa de cómo iban hacerlo y después él tiene un plano mostrando el Observatorio. García Moreno fue un hombre supremamente inteligente y muy capaz. No sé en dónde leí que si García Moreno se hubiese mantenido en el poder veinte años más, el Ecuador sería otro.

- Quizás el recrear el panóptico, el observatorio, el terremoto Ibarra, se complicaba mucho buscar las locaciones, por eso haces a través de diálogos y de escenas cortas.
Yo creo que la recreación de Ibarra si no le haces en tres escenas cortas, producción no te da la plata. Me dicen: ve a la mitad del mundo, gasta lo mínimo que puedas y recréalo. El problema en la producción en este país y en muchos países de Latinoamérica, es la ingenuidad de que con muy poca inversión debes hacer algo muy grande. Es por eso que reconstruir un panóptico, un observatorio o un terremoto y hacerlo con efectos especiales en maquetas o en computadora es casi imposible, ¡claro! que si se puede hacerlo pero, ¡págalo!

- ¿Cuál sería la opción?
Esto es muy importante, el espectador y mucho más aún los críticos esperan ver las películas nacionales con presupuestos nacionales lo mismo que muestra Hollywood y eso es imposible. Los críticos son lo peor, porque ellos analizan y comparan, por ejemplo, con una película realizada por George Lukas y dicen que lo hace mejor, así o asa. Los críticos deben ser los que sitúan a los lectores y al público en general, porque supuestamente son los conocedores, pero lo único que buscan es cómo criticar negativamente porque es más fácil hacerlo que positivamente. Un crítico tiene que tener claro cuál es la situación cinematográfica del país, su ubicación y de los presupuestos para realizar la película. También, alguna vez, deben tener un presupuesto en sus manos donde ellos comparen o solo miren las cifras de lo que se gasta en efectos especiales. En la película gastamos, alrededor de ciento mil dólares, y, creo, seis mil dólares en efectos especiales. El terremoto de Ibarra lo filmamos en los cráteres encontrados en la mitad del mundo, muy parecidos a como queda la tierra luego de un sismo.

- Es decir, ¿resulta caro realizar adaptaciones de obras literarias de época?
Yo siempre pensé, ¿por qué los jóvenes realizadores no adaptan al cine, literatura de época? y hoy me doy cuenta, porque la literatura tiene mucha exigencia visual que casi siempre se tiene que resolver con los efectos especiales y si es de época, exige mucho más en vestuario, escenografía, locaciones… cuesta mucha plata, es por esto que los jóvenes realizadores no van a la literatura. Por ejemplo la Tania ha hecho una buena película, en cuanto a producción, el gasto fue mínimo, tuvo pocos actores, es por esto que el costo de la producción rindió. Yo tengo un compromiso con la producción de “Siete lunas y siete serpientes” fue realizado en cuatro capítulos, pero por los efectos especiales, realmente, fracasamos. En la literatura las historias son mejores, pero el gran problema y miedo de ellos –los jóvenes directores- es cómo la financias.



Diego Falconí


- En “Sé que vienen a matarme”, en cuanto a locaciones, encuentro que en toda la película están muy bien logradas y si dices que no hubo dinero suficiente, ¿cuál fue la magia o el secreto?
Fue Marcelo Aguilar, el productor, no es ningún secreto. Él sabe como convencer a los dueños. Con la mayoría de la gente que son dueños de los diferentes establecimientos se hace a través de canjes. ¿Qué podemos hacer por ustedes?, dice Marcelo. Hacemos reportajes. Hay mucha aceptación de parte de quienes colaboran. Con el nombre de Ecuavisa puedes llegar a todos. Por eso estoy de acuerdo con lo que dice el Consejo Nacional del Cine, que ninguna empresa televisora puede concursar, porque sería lo peor del mundo que con todo lo que tienen los canales de televisión  también puedan concursar para los dineros del estado.

- Las producciones que has hecho para Ecuavisa reportan ganancias.
En lo que tengo de experiencia en Ecuavisa, toda la vida, han dicho que no recuperan el dinero.

-Pero ¿tú crees que no recuperan?
Yo ya no sé, pero en mi opinión sí recuperan. Pero como su programación normal es tan rentable, entonces en las producciones que yo hago no es negocio a nivel comercial en relación con las otras producciones.  Yo creo que los presupuestos se manejan con ganancia y a la larga nunca pierden plata. Entonces, por qué las películas están guardadas y no las programan, porque si yo estoy trabajando a pérdida debo programarlas hasta ganar. Pero ellos nunca ganan, al menos en este tipo de producciones, porque dicen invertir ciento y pico de mil dólares no se va a recuperar nunca, es lo más fácil de decir y así se mantienen con producciones de bajo costo, porque no pagan bien al director a los actores ni a sus empleados.

- Otra solución, ¿cuál sería?
Si ellos entendieran que tan pronto lograrán exhibir sus películas en el exterior, todo cambia, es un cambio total, porque con esta exhibición afuera, poco a poco vas teniendo ingresos que nunca contaste.

- Entonces si las producciones nacionales no se pasan fuera, no solamente, no se está recuperando la producción, sino también, se están perdiendo espacios en los cuales se conozca la producción fílmica, en este caso, de televisión.
Si de la televisión, porque el cine tiene otro camino. Ya que la TV, y el tipo de producciones que yo he hecho hasta aquí, se pueden acabar, porque si no hay una salida del Ecuador con este tipo de producción, no vale la pena hacerla.

-Además, es bueno saber dónde están las deficiencias y dónde están las cualidades de este tipo de producciones, desde una mirada foránea. Porque tú has hecho varias adaptaciones a la televisión de obras literarias y sería bueno saber ¿qué pasa en el exterior?
¡Verdad!, ¿por qué no hay diez personas haciendo esto?, ¿por qué no están tres empresas produciendo?, ¿por qué ninguno otro canal no ha hecho estas producciones? Actualmente hay en el canal cuatro un programa en el que dicen ahora vamos a presentar la calidad de la producción nacional, “Notas de amor y odio”. Es una producción de bajo presupuesto, pura sangre y puros engaños. Pero no son adaptaciones literarias, porque saben que cuesta y no es rentable, así está "Cholicienta" es mucho más rentable para ellos y de baja calidad, pero la gente lo ve como pan caliente.
No entiendo, porque el espectador si puede ver las series como “Friends”, “Sexo en la ciudad”, pero cuando es una producción nacional no se por qué lo que más les gusta es lo más feo, lo más crudo, lo más cursi, ¡eso no lo entiendo!. En la televisión pasan series muy buenas, bien hechas que se acercan al cine.
Ustedes quieren una producción nacional igual a la internacional, pero hay que saber cuál es y cómo se genera la producción nacional. Esta es una labor de los críticos, quienes deben ayudar al espectador a reconocer la diferencia entre una producción nacional e internacional, sin menospreciar que sea inferior a la internacional. Lo que se tiene que hacer es analizar las películas al mismo nivel, comparar la película de Hollywood. Es decir, una producción hollywoodense de bajo presupuesto hecho con gran talento y compararlo con una producción nacional, eso sería más justo, más honesto, y al mismo tiempo hacer comprender ¿cuál es la diferencia de una producción de Steven Spielberg con una nacional? Porque si vas a compararlo, compáralo con otras películas del mismo nivel.

-Vayamos a la actuación. En la película “Sé que vienen a matarme” encuentro muy equilibrada la actuación de todos los personajes y hay mucha diferencia de las producciones de hace diez años. Así tenemos a García Moreno, en las tres edades: niño, joven y adulto. A Juan Montalvo (Gonzalo Samper), Mercedes Carpio la esposa de Faustino Rayo, la esposa de García Moreno, Rosa Ascázubi, a pesar de que la describen en la novela que es horrible físicamente y oscura su presencia, en la película la caracterización de Juana Guarderas es muy humana, tierna y no tan detestable por la descripción física.
-Yo creo que hay dos niveles. Jaime Bonelli actúo en “Los Sangurimas”, han pasado más de diez años  y Bonelli trabaja mucho, la diferencia en un actor hecho y derecho es que, mientras, más trabaja más conocimiento tiene y más libertad tiene para lograr diferentes personajes. En “Los Sangurimas” después de haberla visto años después, lo encuentro sobreactuado. Ahora le he dicho, tu tienes una voz increíble, mucha presencia y trabajamos con la caracterización del personaje y repetíamos en caso que estuviese sobreactuado. El niño (Sebastián Sánchez) García Moreno es un talento natural. El joven (Santiago Gómez) García Moreno, me mostraron un trabajo que había hecho en TV; trabajamos dos semanas con él, antes de decidir que Santiago hiciera el papel. Lo chévere fue que Jaime trabajo con él y trabajamos en conjunto. Además, Bonelli hizo un taller de actuación con todos los jóvenes y yo lo hice con los mayores. Jaime logró nivelarlos a todos un poquito y si hay un desnivel, es normal. Hubo tiempo para ensayar, alistar a la gente, hacer el casting. A nivel general, yo creo que todos han mejorado.



Diego Falconí


-¿Qué más faltaría para que se siga mejorando?
El  cambio y mejora que yo he visto en los actores colombianos después y antes de irse afuera del país es impresionante. La apertura hacia el exterior hace dos cosas, una: es que tus actores tienen que rápidamente mejorar porque ya es a nivel internacional en la creatividad del personaje, del actor mismo. Dos: lo que haces es que tu puedes tener suficiente dinero para traer a ciertos actores a trabajar en este grupo y mejoran a todo el elenco. El momento en que las producciones de Ecuador se promocionen en el exterior, la diferencia en cinco o diez años mejorará el doble o el triple de lo que hemos visto en diez años. Con la venida de actores internacionales, constantemente, se conseguiría, una: pagar a los actores mejor y pueden dedicarse a la profesión, que no ocurre por ahora. Dos: como van a trabajar con actores de talla internacional, aprenden mucho, muestran más profesionalidad, van creciendo. Y, tercero: como saben que van a venir, los actores nacionales empiezan a prepararse, para no verse inferior y sube la autoestima.

-  El General Salazar (Santiago Naranjo) es el segundo en mando, después de García Moreno, por lo tanto es un personaje oscuro, taimado, retorcido, pero en la película no lo vi así. ¿Por qué?
Yo sentí que Salazar no quería ser así, -fue una decisión mía- lo vestimos en rojo, todos los demás vestidos en azul, porque Salazar es un personaje muy extraño. Lo quería calvo, diferente, porque siempre los personajes que son traidores están escondidos y además, introduje, si te diste cuenta, dos personajes vestidos de negro que nunca hablan -no consta en el guión-, y que siempre están junto a García Moreno. Estos son realmente los informantes, para esconder un poquito la traición de Salazar hasta el final. Siempre, me parece, que hay que sospechar de un tipo que dice “Si Señor, No Señor”, por eso lo puse en rojo para llamar la atención. Estos dos tipos extraños vestidos de negro, no están ni en el libro ni en el guión. Pero en el guión, se habla de que García Moreno estaba enterado de todo y siempre andaba por todos lados, ¿cómo supo todo si no tenía informantes?, entonces puse a estos tipos anónimos.

- Tú has hecho tu lectura del guión y como espectadores es interesante saber ¿por qué están ahí? para apreciarlos en otro visionamiento de la película.
Yo he visto películas, una y otra vez, y de pronto miro ciertas cosas, y me pregunto: ¿por que no las vi, en una primera vez?. Cuando vi terminada la película, para mi, funciona cómo lo estoy viendo, ojalá que la gente lo vea como yo. Te cuento que en la posproducción le quitamos un diálogo a estos dos tipos, dicen: “Si señor” cuando García Moreno va a entrevistar a Rayo. Estos dos hombres son ese tipo de personajes que si hablan una vez ya deben hablar otra vez y se pierde la idea original. Son como una sombra. En otra secuencia aparecen cuando Virginia Klinger viene a visitar a García Moreno, él está ahí, ella dice: cualquiera podría entrar y matarte, y detrás de ella cruza este hombre. Hay una mirada entre los dos y García Moreno se ríe y dice: si esta bien. La presencia de estos dos hombres significa que García Moreno nunca está solo. Y al mismo tiempo son muy importantes para mí, porque cuando matan a García Moreno está con un personaje, que es oficial, que no es uno de estos dos, porque el oficial tan pronto ve el problema se va, corre, y huye, le dejo solo y ese fue el error de García Moreno.

- El personaje de Virgina Klinger (Cristina Morrison). Ella viene de las cortes de Paris pero no tiene ese glamour ni es casquivana, aparece como un personaje lineal, chato, solo se encontraba con su amante, estaba con él y nada más.
En la película estuve manejando ya al final de su relación, entre Virginia y García Moreno, desde el principio yo pensé que ya hay bastante desilusión en ella. No hay mucha ternura entre estos personajes, en el guión; y me concentré en el único momento de ternura entre ellos, cuando presentan al bebé en la casa cuna. Virginia tiene una actuación un poquito seca en las otras secuencias. Ella ya estaba viendo el lado oscuro de García Moreno. A García Moreno le intereso Virginia porque, fue la única mujer que llego a su altura en inteligencia conocimiento y educación, él hacia ella sentía no solo amor sino mucho respeto de ser humano a ser humano. Ella tenía refinamiento, era culta, pero la pasión de García Moreno hacia las mujeres jóvenes lindas esa era su  debilidad. Porque los dos se conocen en Paris, en el libro él está loco por ella, mucho más enamorado y no ella. Además, no hubo química entre estos actores.

- El personaje de Mercedes Carpio (Martha Romero), esposa de Rayo, me parece que su presentación es muy buena y representa a una mestiza de mucho atractivo, guapa.
Cuando yo vi a Martha, pensé ¡esta es la esposa de Rayo! Cuando iniciamos el rodaje le dije tu solo vas a mirar dentro de ti y te dejas llevar por el personaje y para suerte hubo química entre los dos actores.

- En nuestro país, la actuación en cuanto a profesionalismo, si dos actores principales se detestan pero funcionan en las escenas, ¿esto también habría que pensar antes de contratarlos?
Bueno, dos profesionales que saben cuanto están ganando y cuanto está en juego. Es muy raro que pase esto, porque los productores antes ya saben cuál es el problema entre los dos actores principales y saben que aunque se odien o tengan diferencias personales, tienen química en la pantalla.

- La fotografía de Diego Falconí es una fotografía impecable, nítida, clara, transparente. Tú me comentaste que entre los dos hay mucha empatía en cuanto a lo que tú quieres y lo transmites. ¿Cómo lo logras?
En dos niveles: el personal y el profesional. Si quieres mantener el trato profesional puedes trabajar. Pero con Diego ha sido en lo personal muy grande y paralelamente como fotógrafo ofrece conocimiento y seguridad. Diego trabaja mucho, hace fotografías, hace comerciales todo el tiempo. El director de fotografía puede leer un libreto y de ahí sacar sus propuestas visuales para la película. ¿Cómo lo logramos?: Una es la relación de mucho tiempo, en el que hemos trabajado juntos, nos entendemos muy bien y la otra, fue que en la primera reunión de trabajo para hacer “Sé que vienen a matarme” le pedí leer el libro primero, luego hablamos sobre las impresiones que nos dejó el libro, después leemos el guión y comentamos sobre el guión, y a continuación me presenta una propuesta de la fotografía. Diego y la directora de arte, Alicia Herrera trabajaron juntos con la propuesta visual y al mismo tiempo de textura, de color, así como el sentimiento o las sensaciones que ofrece el color con las escenas. Diego explica que el tratamiento general, de pronto, lo primero, pregunta si es cámara muy fija o no, esto  es lo más importante, saber cómo es el tratamiento de la narración, ya que la época no permite hacer mucho movimiento con la cámara como en la época moderna. Pero yo le dije voy a mover mucho la cámara y, si ves la película casi todo es movido, pero muy preciso. Filmé con grúa, lo único con cámara en mano es la escena con los indígenas, porque no hubo como subir con grúa hasta el monte. Resolvemos y discutimos sobre la parte visual y la textura, de esta manera tenemos fotos que nos dan las diferentes etapas realizadas en flashback para saber cómo lo manejamos.

- El montaje, creo yo, es como armar un rompecabezas por más que tengas las claquetas que tienen números de las escenas. ¿Cómo lo haces?
La fineza de la edición no es el “primer corte” lo importante es el “ corte final”, es decir, cuando se monta el borrador y va todo de acuerdo a lo que ha marcado la claqueta con los números del tiempo: escena 1, 2... Lo importante es cuando está armado, saber dónde cortarlo o si cambias secuencias. La edición es interesante, estuve trabajando con Rodrigo Haro, el noventa y nueve por ciento en la edición, lo que más me gusta es llegar a la edición final, porque ya tienes más o menos la película armada, aquí compruebas cómo va funcionando la historia y se decide, si esta secuencia va, o esta no va. El proceso es el siguiente: primero, viene la escritura del guión, la filmación y la posproducción. Cada una tiene su propósito. La edición no es lineal, no tomas la escena 1, 2, 3, y ... los pega juntos y ya, aquí es dónde se destaca si eres un buen editor y cuentas la historia como va a quedar en definitiva. Si tu podrías leer el guión final que quedó, y ver la película, sería interesante para ti. Ahí puedes darte cuenta qué ha sido cambiado, qué ha sido quitado, qué ha sido editado.
La edición es cortarlo y unirlo. La posproducción es trabajar todo: sonido, imagen, efectos. Aquí fallamos mucho, porque cada día en las narraciones audiovisuales son más importantes los efectos, ejemplo están los coreanos, los chinos, los de la India, ellos  son expertos. Recuerda que el sonido es la mitad de la película. Porque el sonido funciona psicológicamente de ayuda con las imágenes. El sonido debe ser casi imperceptible por eso es tan importante.

- Para terminar nuestra charla dime: ¿Qué fue para ti el haber hecho esta película?
-Silencio- La verdad fue una gran decepción –risas-. Es de pronto el tener la seguridad de que si yo tendría que hacer otra película como “Sé que vienen a matarme” en las condiciones en que las hice, con la gente que lo hice, mañana lo haría de nuevo, porque la filmación y con el equipo que trabajé me dejo una cosa muy fuerte en el corazón, fue una experiencia muy placentera: la filmación, la posproducción también, pero me deja totalmente decepcionado.



Diego Falconí


- ¿Por qué?
Porque no paso nada con la película. Nunca llego dónde queríamos. Todos trabajamos pensando en ir al cine. Nosotros hicimos una película cinematográfica no televisiva. La película es más cinematográfica que televisiva. Esa fue la decepción. No fue pasada a 35 mm, no fue pasada en cines

– Pero, ¿si fue puesta en cines?
Pero nada, pocas funciones en el 8 y medio y Mac cines.  Me habría gustado mucho saber que el cine ecuatoriano no solo es para el público ecuatoriano sino también para el público en el exterior que la habrían disfrutado, porque es una historia, como ya te dije, universal, que se puede entender en cualquier lado, pero nunca vamos a saber y eso es una lástima. El canal ya le enterró a la película.
   
- La gran decepción tuya y del equipo con el que trabajaste fue que todos estaban convencidos de hacer una filmación para cine y pasar la película en el país y en el exterior.
Si, para presentarla en el cine nacional y en el cine internacional. Nosotros estábamos convencidos, y hoy día estoy más convencido que “Sé que vienen a matarme” habría tenido más éxito afuera y podría funcionar muy bien.

- ¿Tú crees que se la enterró?
Yo creo que está enterrada totalmente, ya nadie quiere saber nada de la película. Ecuavisa no quiere saber y ellos son los dueños absolutos de todo, porque así dicen los contratos.

- Es una tristeza terminar así una entrevista. ¿¡Verdad!?
No puedo decirte más.

Quito, 24 de noviembre 2007


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