Modelando la actividad educativa: notas de campo de Howard Takieff
¿Qué es lo que confiere éxito a un docente? ¿Cuál es la meta de un profesor? A nivel universitario, la meta de un profesor debería ser crear estudiantes graduados en su campo. Aunque hay otro objetivo que es el de cumplir con fines educativos inmediatos a nivel de la colegiatura general de la mayoría del estudiantado.
Cada semestre recibo estudiantes de otras disciplinas que no se especializan en arte y me veo enfrentado a personas que no tienen conocimiento previo del arte. A veces el/la alumno/a llega sin estudios anteriores en el ámbito del arte y sin ninguna preparación en esta área.
Mi primera prioridad es entrenar al estudiante para que desarrolle su capacidad para “ver”. Tenemos muchas nociones simbólicas cuando intentamos dibujar o esculpir una figura. Estas ideas preconcebidas dictan nuestros conceptos de la manera en que se forman las facciones y las proporciones del cuerpo. Siempre nos concentramos en el rostro y nunca entendemos que los ojos están ubicados a medio camino entre la barbilla y la cima de la cabeza. Dibujamos los ojos en forma de almendras. No importa si observamos los ojos en perfil o desde el frente.
Al aplicar mediciones con instrumentos de medición (calipers), comparar diferentes puntos en el espacio, verticales, horizontales, el estudio de los contornos, planos y estructuras de superficie alcanzamos un estudio objetivo de la materia. Lo que llamamos “originalidad” se basa en la capacidad de uno de seleccionar y tratar los materiales a nivel personal. Yo no enfatizo la individualidad. No veo la necesidad de decirle a alguien que sea su propia persona. Eso llega naturalmente.
Imparto la idea de rigor en mi práctica. Sin dificultad ni disciplina no llegaremos a ningún lugar. Existen muchas personas que nacen con talento pero con frecuencia desaparecen porque su estilo de vida o ética de trabajo mostró ser una fuerza destructiva en sus vidas. Las personas que perseveran, aún sin mayor talento natural, son las que alcanzan el éxito.
Podría sonar cursi, pero el amor es un factor muy importante en la educación. El amor entre uno y sus estudiantes, el amor por la enseñanza y por su propio oficio. Tengo una relación muy positiva con mis estudiantes y ello tiene a su vez un impacto positivo en sus intereses y motivación. El amor a mi trabajo también ejerce un impacto porque si fuese “amargado” mis estudiantes se verían afectados de manera negativa. Amar mi profesión y ser un ejemplo para mis estudiantes como un artista activo y creativo es la luz al final del túnel. Uno debe sentirse positivo.
Al ser un artista residente en la universidad, es ahí donde produzco mi obra. Ello es la crema sobre el pastel porque permite a los estudiantes ver qué y cómo hago lo que hago. El sistema de talleres es un método probado y veraz pero es imposible aplicarlo en la universidad debido a sus exigencias de tiempo limitado y su estructura de horario.
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