Credito: Cortesía de Patricio Realpe
Vol 1, No. 2. (Sept/Dic 2005)

La Espada de Bolívar: Bolivarianismo en Ecuador


Carlos Espinosa Fernández de Córdova

 

El mito de la Espontaneidad

La revuelta ¨forajida¨ fue--según sus propios mitos—un movimiento espontáneo, cívico, auto-convocado. Carecía de lideres y expresaba el hastío ciudadano con un presidente corrupto y autoritario y con una clase política desprestigiada. Ciudadanos pertenecientes a las clases media y alta de Quito salieron a forzar una sucesión irregular al margen de todo grupo organizado o agenda ideológica aparte del civismo democrático. Como dijo un editorialista forajido: ¨abril no tuvo color¨ (ideológico). Los testimonios de la espontaneidad no solo provienen de los actores, sino también de los centros académicos. Los autores de un competente volumen colectivo de la FLACSO, sobre el tema, por ejemplo, reprodujeron esta visión idealizada de los forajidos, a la que llamaremos las mil y una noches de abril. El politólogo Julio Paltán resumió el consenso académico al señalar:

¨Fue una movilización que convocó mayoritariamente la clase media. Fue espontánea, original, y levanta(ba) como objeto de lucha temas que nunca antes…habían sido factor de protesta: …la institucionalidad pérdida… [1] ¨

Estos idealistas relatos de abril—las mil y una noches de abril-- pasan por alto el rol que las minorías organizadas de activistas con una agenda ideológica cumplen en la acción colectiva. Éstas logran dirigir las explosiones sociales y canalizarlas en direcciones que poco tienen que ver con las aspiraciones cotidianas de los que luchan en las calles y barricadas. La pugna sobre la Asamblea Constituyente de octubre 2005 ha revelado quienes fueron los que impulsaron la aparentemente espontánea revolución forajida y sobre todo que definieron el llamado ¨mandato forajido¨. Se trató no de ciudadanos independientes movidos por un espíritu cívico sino de grupúsculos de activistas de corte globofóbico (anti-globalización), ultra-nacionalista y bolivariano. Cuando los partidos políticos (ID y Pachakutik) perdieron control sobre la reacción en contra de Gutiérrez, los grupúsculos ideológicos de activistas solapadamente llenaron el vacío y controlaron la agenda.

Los grupúsculos ideológicos ejercieron influencia por medio de varios canales: a través de su portavoz, Radio La Luna, el chantaje al vicepresidente en CIESPAL y su cercanía a un vicepresidente que simpatizaba desde un inicio con ¨valores progresistas¨.

Hubo dos segmentos amplios entre los forajidos. Por un lado, había una masa atomizada de ciudadanos independientes que buscaban destituir a Gutiérrez y restaurar el estado de derecho. Éstos eran especialmente visibles en las grandes manifestaciones en la avenida de los Shyris. Se trataba de miembros de los estratos medio y alto de Quito que estaban hartos de un presidente de extracción popular y anhelaban restaurar el estado de derecho trastocado por el relevo irregular de la Corte Suprema. Y por otro lado, estaban los grupúsculos con una agenda izquierdista, bolivariana y ultra-nacionalista que finalmente fueron quienes definieron el mandato de los forajidos y las políticas contra-hegemónicas y populistas de la agenda inicial del gobierno de Palacio.

El desapercibido triunfo de los grupúsculos ideológicos sobre la masa atomizada en la pugna por la definición del mandato resuelve una paradoja que es clave para la compresión de los sucesos recientes. ¿Por qué una revuelta de elite inspirada en el revanchismo racial, y el respeto al estado de derecho—muy similar a las protestas anti-Chavéz en Venezuela--derivo en un ¨mandato forajido¨ marcado por reivindicaciones izquierdistas, bolivarianas y ultra-nacionalistas y en un gobierno con una retórica y hasta cierto punto políticas contrarias a la integración comercial con EEUU, al Plan Colombia, y el Fondo Monetario Internacional y a favor de una política energética ¨anti-imperialista¨ y una Asamblea Constituyente destinada a la formación de una izquierdista república popular? La respuesta es el influjo de los grupúsculos ideológicos, especialmente los bolivarianos, quienes contaban con el apoyo de una potencia externa y sobre todo que poseían una ideología que sintetizaba en un potente elixir una amplia gama de reivindicaciones izquierdistas.

La referencia al chavismo apunta a otro vacío de las idealizaciones de los sucesos de abril. Los elogios de abril hacen caso omiso del contexto internacional en el que se desenvolvió la crisis de abril, contexto internacional que como argumentó la politóloga norteamericana Theda Skocpol es ingrediente infaltable de todo proceso de cambio político [2] . La llamada revolución de los forajidos y sus séquelas se desenvolvieron en el contexto de la rivalidad entre la potencia dominante EEUU y una potencia emergente, la Venezuela chavista. Sobre las dimensiones internacionales de la rebelión de los forajidos, los politólogos de la FLACSO no dijeron una sola palabra en su reciente volumen colectivo.

En lo que sigue destaco el papel desempeñado por minorías bolivarianas y globofóbicas antes, durante y después de abril y su influencia en el gobierno post-abril. Al mismo tiempo examino el rol de actores externos—estatales y no estatales--en el derrocamiento de Gutiérrez y en las sorprendentes políticas adoptadas por el gobierno post-abril de Alfredo Palacio. Se trata de una serie de fragmentos que enfocan el rol de minorías ideológicas y el contexto geopolítico en los sucesos recientes.

Bolivarianismo y Abril

Como un tumor maligno el bolivarianismo de Chávez se está desperdigando por la región. No se trata del desgastado culto al fundador Simón Bolívar que ha formado parte del protocolo republicano de los países andinos desde la Independencia. Todos conocemos ese ritual cansino y vacío—custodiado por las llamadas sociedades bolivarianas--que ha fungido de ceremonial legitimador en las repúblicas herederas de la gesta de Bolívar. Se pensaba que esas manifestaciones del patriotismo tradicional tenderían a desvanecerse con la globalización. Pero no desaparecieron sino que pasaron por una inesperada metamorfosis. Hoy nos encontramos ante un bolivarianismo resurgente, amenazante para algunos y esperanzador para otros, que responde a la doble crisis del neo-liberalismo y la democracia y al desencanto con la globalización.

El bolivarianismo hoy día es una ideología que mezcla populismo económico (anti-FMI, pro-gasto fiscal), contra-hegemonismo (anti-norteamericanismo) y rechazo a la democracia liberal. Además invoca la memoria histórica e identidades nacionales y regionales. En Ecuador, el bolivarianismo rememora a Bolívar y Eloy Alfaro; en Bolivia, a los líderes de la rebelión anti-colonial de Tupac Katari; en Perú, a las guerrillas caceristas anti-chilenas de la Guerra del Pacífico. La mezcla de políticas anti-mercado, contra-hegemonismo, celebración de identidades y crítica de la democracia liberal es un potente cóctel. Es tentador para muchos en momentos en que el Consenso de Washington se diluye y la hegemonía norteamericana tambalea y en el que la pérdida de fe en la democracia representativa es notoria. El bolivarianismo que emana desde la República Bolivariana de Venezuela y que convierte al régimen chavista en modelo supuestamente reproducible se ha convertido en una fuerza en Bolivia, Ecuador y Perú, como también en Nicaragua, y el Caribe. Es cierto que el chavismo en estos países habita primordialmente el imaginario político, siendo un fantasma invocado por la derecha y una vana esperanza entre la izquierda, pero sus efectos reales no deben ser subestimados. Se sienten en el equilibrio de fuerzas regional y en el juego político y las políticas internas.

Donde existe competencia geopolítica aguda, en este caso entre el hegemón regional reinante, EEUU, y potencias sub-regionales emergentes (Venezuela y Brasil), las potencias rivales influyen en la política y sobre todo las crisis políticas de los países débiles dentro de su esfera de influencia. Se da por hecho que la mano de Chávez ha estado presente en la inestable y efervescente Bolivia al borde de convertirse en estado fracasado. Tanto en el derrocamiento de Gonzalo Sánchez de Losada como en la renuncia de Carlos Mesa, el apoyo de Chávez a grupos de izquierda e indigenistas como el MAS ha sido innegable. Recientemente, el actual candidato presidencial Jorge Quiroga pidió por tercera vez a Chávez que no interfiera en el proceso político boliviano. En Nicaragua, las acciones de Chávez a favor de la poderosa oposición sandinista son aun más visibles. El petróleo descontado del que pronto gozarán los numerosos municipios sandinistas les dará una ventaja enorme en la próxima contienda electoral en ese país centroamericano.

El Ecuador como nación en crisis crónica—y además heredero del legado histórico bolivariano--es también vulnerable a la irradiación chavista. Abril fue entre otras cosas (reacción contra un presidente impopular, pugna entre mafias políticas) un proceso de desestabilización de baja intensidad y con resultados limitados impulsado por la red transnacional bolivariana que está vinculada al estado venezolano. La desestabilización ocurre cuando un grupo político o red transnacional vinculada a una potencia externa contribuye a un clima de agitación con el objetivo de lograr un cambio de gobierno que favorezca a los intereses de la potencia externa. En la desestabilización, el bolivarianismo contó con la complicidad inconsciente o consciente de grupos globofóbicos e incluso ultra-nacionalistas quienes por afinidades ideológicas hicieron peso a favor de los objetivos bolivarianos.

Los simpatizantes ecuatorianos de Chávez vinculados al continental Congreso Bolivariano de Pueblos y a grupos locales bolivarianos como el Movimiento por la República Bolivariana en Ecuador cumplieron un papel activo en la sucesión presidencial irregular de abril. Agitaron desde el 2003 a favor del derrocamiento de Gutiérrez e intentaron moldear la agenda de los manifestantes—el llamado mandato forajido--y la orientación del gobierno sucesor de Alfredo Palacio. El mandato impulsado por los bolivarianos era anti-neoliberal, contra-hegemónico y pro democracia directa. Este último elemento estribaba en el mito bolivariano de la Asamblea Constituyente para fundar lo que el bolivariano Alexis Ponce denominó la ¨república popular¨.

El activismo bolivariano conjuntamente con el protagonismo de grupos afines casi vuelca la política externa, incluyendo las alianzas y la posición frente a Plan Colombia, como también la política energética y económica del Ecuador hacia el eje Castro-Chávez-Lula-Kirchner. El anhelado giro geopolítico de 180 grados buscaba inclinar el equilibrio de poder a favor del eje Castro-Chávez- Lula-Kirchner, conocido por los chavistas como el Bloque Regional de Poder (BRP).

Acto seguido Chávez buscó cosechar los frutos de las acciones de sus simpatizantes en Quito. Inició una ofensiva diplomática basada en generosas ofertas energéticas, financieras y de cooperación bilateral para convertir al Ecuador en estado satélite. Estos contactos fueron promovidos y fraguados por los movimientos bolivarianos ecuatorianos—una muestra de cómo confluye el difuso poder en red con el poder concentrado de los estados nación con capacidades significativas. Si bien Chávez había dejado de lado la zona de la C.A.N. (Comunidad Andina de Naciones) por considerarla entregada a E.E.U.U., el caudillo venezolano actuó en su traspatio cuando identificó una oportunidad para atraer a su emergente bloque un país del antiguo territorio de la bolivariana Confederación Andina. La obvia injerencia de Chávez en Bolivia es prueba del interés que Chávez mantiene en el original blanco de las ambiciones de Bolívar: la cordillera andina.

Una Historia del Presente: el Chavismo en Ecuador

Lucio Gutiérrez como Clon de Chávez

En realidad, el Ecuador ha pasado por dos momentos de influencia chavista en los últimos años. El primero se lo puede denominar bolivarianismo militar. Éste se inició en Ecuador con el golpe de estado del 21 enero 2000 operado por militares jóvenes aliados con los indígenas; continuó con la amnistía y el sorpresivo triunfo electoral de Lucio Gutiérrez en el 2002 y culminó con la estrategia de concentración de poder y la puesta en escena de la lucha pueblo-oligarquía de los últimos meses de Gutiérrez. Este ciclo siguió paso por paso el consagrado guión chavista de los años 90 en Venezuela y fue fomentado directamente en varias coyunturas por la red continental bolivariana e incluso directamente por Hugo Chávez. Los hermanos Humala—también vinculados al chavismo continental—hoy intentan poner en marcha esta misma estrategia con miras a las próximas elecciones en Perú: insurrección, absolución, victoria electoral.

Gutiérrez era, por lo menos en su primera encarnación, y hasta la primera vuelta de las elecciones del 2002, un militar golpista rodeado de dirigentes populares y algunos intelectuales de izquierda, con una retórica anti-imperialista y contraria a la clase política tradicional. Asistía a congresos continentales de la izquierda en los que el bolivarianismo era dominante, recibió apoyo de organizaciones de izquierda extranjeras para las elecciones del 2002 y estaba en contacto con las F.A.R.C colombianas. Todo indica que Gutiérrez tomó a Chávez como modelo.

La otra explicación para el fenómeno del caudillo militar populista y mesiánico es la larga tradición en Ecuador de participación de los militares en la política. Por un lado, encontramos las intervenciones institucionalistas de los militares desde la Revolución Juliana a las juntas ¨progresistas¨ de los años 60 y 70 [3] . Por otro lado, está el emergente caudillismo militar de los años 80 y 90 que nace repentinamente con la inesperada acción de Frank Vargas contra el gobierno de Febres Cordero en 1986, continúa en los años 90 con las primeras incursiones de Paco Moncayo en la política, para culminar en la actuación de Lucio Gutiérrez entre el 21 de enero y octubre 2005. A pesar de la existencia de esta arraigada tradición vernácula de militares activos en la política, no es casual que la figura de Gutiérrez irrumpió en el Ecuador en el contexto del triunfo de Chávez en Venezuela.

El entusiasmo suscitado en la red continental bolivariana por la irrupción de la figura de Gutiérrez reforzó los matices bolivarianos del 21 de enero. Hans Dieterich, el máximo ideólogo de la emergente red continental del bolivarianismo, vino a Quito poco después del 21 de enero acompañado por el controvertido militar bolivariano Guillermo Lora, quien acababa de ser removido del ejército colombiano por sus ideas bolivarianas. El activista de derechos humanos Alexis Ponce quien recién iniciaba su carrera como una de las figuras claves del bolivarianismo en Ecuador actuó como el enlace local para los contactos entre los rebeldes del 21 de enero y la emergente red continental chavista [4] . La red bolivariana continental, incluyendo sus actores locales, dio un significado bolivariano al golpe del 21 de enero y promovió el giro bolivariano que experimentaron algunas de las derivaciones políticas del movimiento 21 de enero en Ecuador, incluyendo el proyecto electoral de Lucio Gutiérrez y las acciones de los bolivarianos anti-gutierristas que emergieron en el 2003-2004. De hecho Hans Dieterich incluyó una extensa entrevista al coronel Jorge Brito, uno de los artífices del golpe del 21 de enero en su manifiesto, la Cuarta Vía de Poder, que anunciaba al mundo el inminente triunfo de la revolución bolivariana en el llamado ¨triángulo de Bolívar¨: Venezuela, Colombia y Ecuador [5] . En el libro también figuran entrevistas a los dirigentes indígenas Blanca Chancoso, Antonio Vargas, Salvador Quishpe y Miguel Lluco.

Una vez en el poder, Gutiérrez en el 2002 retuvo el modelo del caudillismo militar redolente de chavismo pero lo escindió de la agenda ¨progresista¨, manteniendo solo un lado de la ecuación chavista: el autoritarismo. Así Gutiérrez mantuvo una relación estrecha con los militares e invocó la seguridad nacional como principio de gobierno, mientras contradictoriamente se adhirió a las prescripciones del F.M.I. y cooperó plenamente con las iniciativas de seguridad regional norteamericanas. En los fatídicos últimos meses de su gobierno, Gutiérrez no solo que reforzó su programa de concentración de poder inspirado en Chávez, al anular la independencia del poder judicial, sino que estuvo a punto de reestablecer sus anteriores vínculos con la república bolivariana venezolana. Hacia el final de su presidencia, Gutiérrez se dio cuenta que sus tendencias autoritarias le podrían crear dificultades con un E.E.U.U. que había anunciado la política de apoyo al Poder Popular (People Power) y buscó, aunque demasiado tarde, diversificar sus fuentes de respaldo internacional. Su excompañero Patricio Acosta quien pasó a la oposición, en varios ocasiones señaló que Gutiérrez buscaba ¨incesantemente¨ al final de su presidencia una cita con Chávez que no fue concedida [6] . Así Ecuador escenificó la ironía singular de una desestabilización bolivariana que cortó a tiempo un proyecto autoritario de corte chavista que sin duda hubiera recibido el apoyo del palacio de Miraflores, sede de Hugo Chávez.

El Bolivarianismo anti-Gutiérrez

El segundo momento chavista ha sido civilista y orientado hacia la refundación de la patria a través de la mítica Asamblea Constituyente, una variante del chavismo análoga a la que se ha puesto en marcha en Bolivia. El segundo momento chavista que continúa en la actualidad ha estado dominado por varios disidentes del movimiento 21 de enero y de la coalición de gobierno inicial de Gutiérrez. Es la respuesta de los traicionados por Gutiérrez a la traición al bolivariansimo.

A lo largo del 2003 varios dirigentes indígenas que se sintieron traicionados por el ¨felón¨ Gutiérrez se volcaron hacia el bolivarianismo y la ¨solidaridad con la república bolivariana de Venezuela¨. Entre ellos estaban dirigentes de Pachakutik o la CONAIE , como Gualberto Talaghua, Humberto Cholango, Leonardo Iza y Blanca Chancoso. Esta última en septiembre 2003 se vínculo con el Instituto Nacional de Tierras de Venezuela. En una red de prensa en la que estaba presente Evo Morales, Chancoso elocuentemente elogió la revolución bolivariana venezolana: ¨Venezuela es en estos días el único gobierno que ha reconocido la legitimidad (de los pueblos indígenas) y su derecho a la vida, entregándoles las tierras, haciendo que regresen a sus dueños¨ [7] . Humberto Cholango de su lado asistió al segundo Congreso Bolivariano de los Pueblos en Maracaibo donde exhortó a los asistentes a ¨convertirse en ríos como el Amazonas para hacer incontenible esta Revolución comandada desde Venezuela por Hugo Chávez¨ [8] . Gilberto Talahua actual coordinador de Pachakutik anunció la creación del movimiento bolivariano ecuatoriano en el programa Alo presidente. Chávez respondió a la noticia efusivamente: ¨es desde abajo que se impulsara la verdadera integración de esta tierra¨ [9] . En el 2003 se organizó una reunión en Ecuador de dirigentes indígenas con Eduardo Chávez, el máximo líder de los círculos bolivarianos en Venezuela, una organización chavista paramilitar [10] . Pachakutik comenzó a figurar en listas de movimientos sociales asociados al bolivarianismo conjuntamente con los piqueteros, los Sim Terra de Brasil, el MAS boliviano y los Sandinistas.

Por algunos meses en el 2003 la nueva fase de bolivarianismo parecía que iba ser dominada por líderes indígenas pero en el 2004 el movimiento bolivariano pasó a manos de exmilitares, activistas y políticos de clase media y los indígenas tendieron a pasar a segundo plano.

En el 2004 varios disidentes ex militares del 21 de enero como Patricio Acosta y el coronel Jorge Brito pasaron a la oposición activa contra Gutiérrez, proclamándose abiertamente como bolivarianos. A éstos se unieron exmilitares de larga trayectoria y dirigentes de derechos humanos entre otros. A la expectativa de la caída de Gutiérrez, se multiplicaron las organizaciones bolivarianas anti-Gutiérrez en el país. Hubo una fiebre de sesiones solemnes en lugares históricos del centro de la capital como la Sala Capitular de San Agustín y el Museo de Manuela Sáenz en las que se condenaba el imperialismo ¨monroeista¨ y al entreguista Gutiérrez y se invocaba en arengas fogosas a los héroes de la Independencia continental contra España. En una de estas sesiones se fundó el influyente Movimiento por la República Bolivariana en el Ecuador integrado por el general en retiro Rene Vargas, experto en temas petroleros, Alexis Ponce, dirigente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, Víctor Hugo Jijón, otro experto en temas petroleros vinculado a Pachakutik, y Luis Maldonado Lince, empresario quien sería el Ministro de Producción de Alfredo Palacio en el 2005 [11] . Algunos bolivarianos como René Vargas y Patricio Acosta, eventual fundador del Movimiento Revolucionario Victorioso y del Movimiento Bolivariano Ecuatoriano, realizaron peregrinajes a Caracas para estrechar lazos con autoridades venezolanas y en algunos casos aparecer en el programa Aló Presidente con el mismo presidente venezolano. El general Vargas, por ejemplo, confió a Chávez en ese programa que: ¨ es la segunda vez que yo vengo en forma consecutiva acá a Caracas y usted lo sabe señor Presidente, a saludarles, a darles el abrazo fraterno y decirles que ustedes no están solos, que es la revolución latinoamericana que a ustedes les ha llegado nuevamente el honor de encabezarla, pero que es la representación de la voluntad de todos los pueblos latinoamericanos ¨ [12] .

Paralelamente, el Grupo de Monitoreo del Plan Colombia se consolidó como una influyente organización filo-bolivariana presidida por Rene Vargas, el Coronel Brito y el historiador Marcos Ramos, especialistas en seguridad. Este grupo destinado a observar y denunciar los efectos adversos del Plan Colombia en Ecuador y la Base de Manta atizó el resentimiento en Ecuador frente al involucramiento del país en el Plan Colombia. Las críticas al Plan Colombia de los bolivarianos aportaron al emergente anti-norteamericanismo que afloró en los meses anteriores a la caída de Gutiérrez para luego convertirse en uno de los pilares del nuevo gobierno constituido en abril. Entre los lideres que cayeron bajo la influencia del Grupo de Monitoreo estaba Mauricio Gándara que más tarde lideraría el grupo ultra-nacionalista Acción Democrática Nacional. Éste se reunió con varios bolivarianos integrantes del Grupo de Monitoreo en septiembre 2004 para delinear una respuesta común contra-hegemónica. La reunión celebrada en la Sala Capitular de San Agustín selló la alianza anti-Gutiérrez de los ¨marqueses progresistas¨ ultra-nacionalistas de la futura A.D.N. como Mauricio Gándara y Antonio Parra Gil con los ¨bolivarianos criollos¨ del M.B.R.E., alianza que funcionó en la revuelta de los forajidos y en los primeros meses del gobierno de Alfredo Palacio y luego en la agitación por la Asamblea Constituyente en octubre 2005 [13] .

La mutuación en la composición social del bolivarianismo—de ser un movimiento indígena a uno de clase media--hizo que Ecuador y Bolivia siguieran caminos distintos en este terreno. En Bolivia, el bolivarianismo encontró un campo fértil entre los movimientos populares indígenas y cocaleros, mientras en Ecuador finalmente se ha afincado entre políticos, exmilitares y activistas de clase media. La diferencia es significativa ya que en el Ecuador el bolivarianismo cuenta con mayor acceso a los círculos de poder, pero a la inversa con menor profundidad social. Esto hace que se caracterice por victorias piricas basadas en contactos personales con el poder en lugar de la lenta construcción de una base social.

Obviamente los encuentros de los bolivarianos locales con las autoridades venezolanas y la red continental bolivariana deben haber girado en torno al inminente derrocamiento de Gutiérrez, y el giro hacia el bolivarianismo que podría experimentar el Ecuador una vez derrocado el ¨régimen entreguista¨ de Lucio Gutiérrez. Es más, es posible que los diálogos giraran en torno a la ¨Espada de Bolívar¨.

¨ La Espada de Bolívar¨ según rumores insistentes que circulaban entre grupos de ¨escuálidos¨ en Venezuela en 2004 era un ambicioso plan para desestabilizar a varios estados latinoamericanos fraguado en el Primer Congreso de Círculos Bolivarianos en Venezuela que reunió a dirigentes de la Izquierda latinoamericana a fines del 2003. Según una versión del plan Espada de Bolívar, en Bolivia los bolivarianos ¨arreciarían la presión en contra del gobierno de Carlos Mesa¨ para forzar una convocatoria a una ¨Asamblea Constituyente reeditando el modelo venezolano¨ y en Ecuador ¨se derrocaría a Gutiérrez previa desestabilización progresiva¨ [14] . Si bien esta versión resulta creíble, hay que admitir que la agenda formal de ese Congreso se limitó a propuestas más generales como apuntalar el ALBA, impulsar consultas populares contra el ALCA y organizar la solidaridad continental con Venezuela.

En todo caso, hacia el 2005 el interés de Chávez y de la red continental bolivariana en Ecuador despunto al tiempo que los bolivarianos en Ecuador redoblaban su oposición a Gutiérrez. Chávez de su lado tuvo buenas razones para buscar la caída del corrupto Gutiérrez. Gutiérrez era el ¨mejor aliado¨ de Washington en la región, ¨un monroeista¨ (exponente del destino manifiesto) enfrentado con el proyecto bolivariano, según la visión dualista de los chavistas. Chávez veía la necesidad de ¨quebrar¨ el ¨eje del Pentágono¨ en los Andes—Colombia-Ecuador-Perú-Chile, que bloqueaba su proyección regional en una zona simbólicamente clave para el bolivarianismo [15] . Qué mejor forma de quebrar el eje que a través de un cambio de gobierno que llevaría a Ecuador a desertar del eje del Pentágono y unirse al llamado Bloque Regional de Poder (El contra-eje Castro-Chávez-Lula-Kitchner). La VI Conferencia de Ministros de Defensa del continente en Quito fue la ocasión para que Chávez pensara en una integración paralela de ejércitos latinoamericanos que excluyera a EEUU lo que implicaba la remoción de Gutiérrez del tablero de juego geo-estratégico.

A principios del 2005, el ubicuo Hans Dieterich—máximo ideólogo de la red continental--hizo una serie de precisiones estratégicas sobre la inminente caída de Gutiérrez para asegurar que la misma fuera aprovechada por los bolivarianos ecuatorianos y redundara a favor del Bloque Regional de Poder: el eje Caracas-Cuba-Brasil-Argentina. Criticó a Patricio Acosta por presentarse en Caracas—según Dieterich—como protagonista de un futuro nuevo gobierno bolivariano post-Gutiérrez. De acuerdo a Dieterich, Acosta había recibido de alguien la promesa de un cargo clave en el gobierno sucesor de Gutiérrez por revelar los escándalos de corrupción en el gobierno de Gutiérrez. Dieterich descalificó a Acosta como líder bolivariano y planteó que era indispensable ¨un programa de salvación nacional bolivariano y un equipo definido que conduzca la crisis (en Ecuador) conforme a los intereses populares y de la integración latinoamericana y que haga alianzas dentro de las fuerzas destituyentes, por ejemplo con Alfredo Palacio sobre ambos puntos¨. ¨Todo esto era necesario para ¨la refundación de la patria de Manuela Sáenz dentro de la gran patria de Bolívar¨ [16] . Según él, al MRBE correspondía el rol de vanguardia bolivariana.

A principios de abril se reunió el Primer Encuentro Nacional Bolivariano en Riobamba, acaso una alusión al lugar en el que se fundó la república del Ecuador. El simbolismo no puede haber sido accidental.

Un abril bolivariano

Afirmar que el bolivarianismo tuvo un papel en la transición de poder en Quito parece a simple vista un disparate. Los forajidos—me refiero a la masa atomizada de independientes-- no pueden haber sido más disímiles a los grupos radicales aliados con Chávez fuera de Venezuela. De clase media y alta y esencialmente pro-democracia, no parecían tener nada en común con los activistas indígenas bolivianos, los exmilitares de extracción popular en Perú que endiosan a los hermanos Humala o los piqueteros argentinos con su inefable grito de ¨Fuera Todos¨. Casi todos los forajidos de la masa atomizada—los más visibles-- se sentirían perdidos en las bizantinas discusiones sobre los males de la globalización sostenidas en Porto Alegre. Sus odios raciales y su saludable exaltación del Estado de Derecho serían poco apreciados entre los militantes globofóbicos.

El grupo disidente al que más se asemejaban los forajidos independientes—la masa atomizada--era precisamente la Coordinadora Democrática en Venezuela que ha buscado obsesivamente derrocar a Chávez en nombre de la democracia y la economía de mercado y solapadamente en nombre de la restauración de la jerarquía social. Incluso el nombre de forajidos recuerda al término ¨escuálidos¨--oprobio oficialista que fue apropiado por la derecha venezolana en su lucha contra Chávez [17] . Lo que el filosofo Hegel llamó la Astucia de la Historia se ha repetido en una época decididamente post-hegeliana: los chavistas venezolanos y ecuatorianos consiguieron que la versión ecuatoriana de los anti-chavistas sirvieran de fuerza de choque para una revolución quasi-bolivariana en contra de un traidor al bolivarianismo continental!

Pero la imagen mediática de los forajidos de clase media e incluso alta reunidos en la avenida Shyris para gritar consignas contra el ¨longo Gutiérrez¨ y la ruptura del estado de derecho no captura todos los matices de la compleja revuelta de abril. Entre sus líderes había una minoría de activistas de la izquierda bolivariana. Éstos pertenecían principalmente al Movimiento por la República Bolivariana en el Ecuador y estaban vinculados al continental Congreso Bolivariano de Pueblos, ¨un espacio de coordinación¨ para los bolivarianos que opera en el Internet y congresos periódicos. Otros grupúsculos de activistas influyentes fueron los ultra-nacionalsitas de ADN.

En abril cuando los forajidos en las calles, entiéndase la masa de ciudadanos atomizados, derrocaron a Gutiérrez e instauraron a Palacio, fueron los bolivarianos y grupos afines como los nacionalistas de la ADN que moldearon el mandato asumido por Alfredo Palacio. La ADN compartía con los bolivarianos el anti-americanismo y sueño de un bloque latinoamericano independiente de EEUU finalmente abanderados por Mauricio Gándara y sobre todo el canciller Antonio Parra Gil en los primeros meses del gobierno de Alfredo Palacio. No hay que creer que ultra-nacionalismo e izquierdismo son polos opuestos. Hoy estos extremos convergen en contra de la globalización y la hegemonía norteamericana. De hecho el bolivarianismo es una mezcla potente de izquierdismo y nacionalismo como lo es también el fenómeno de los hermanos Humala en Perú.

La agenda ultra-nacionalista y bolivariana se vio reforzada por la presencia en abril del 2005 de grupos tipo Porto-Alegre o globófobicos—aliados naturales del chavismo como vimos en la reciente Contra-Cumbre en Mar del Plata en noviembre 2005. En las marchas anteriores a abril y en abril esta tendencia estuvo representada por el Foro Alternativo liderado por Eduardo Delgado y Luis Maldonado Lince [18] , el Polo Alternativo por la Refundación [19] , la Asamblea Popular reunida en la Universidad Salesiana vinculada al movimiento Ecuador Decide, y los forajidos de las Asambleas territoriales de algunos barrios de Quito [20] . Chávez es el héroe de Porto Alegre en cuyas acaloradas sesiones se repite la consigna: ¨alerta, alerta, La Espada de Bolívar recorre América Latina¨. Los activistas Porto Alegristas ecuatorianos abanderaban en abril posiciones similares a las bolivarianas, desde la oposición al Plan Colombia a la alineación con la chavista zona de integración comercial: el ALBA.

De hecho las conexiones directas entre los globofóbicos antes y después de abril abundaban. Uno de los líderes del Foro Alternativo era Maldonado Lince quien también figura como miembro del MRBE. Asimismo, los días posteriores a abril algunas de las asambleas territoriales de Quito (barrio Parque Italia, y Valle de los Chillos) como también la Asamblea Popular de la Salesiana vinculada al movimiento Ecuador Decide plegaron explícitamente al bolivarianismo, participando en el Segundo Congreso Nacional Bolivariano celebrado el 24 de mayo en la casa de Manuela Sáenz [21] . Asimismo, en la Universidad Salesiana que era uno de los focos del forajidismo radical operaban grupos de Jóvenes Bolivarianos como existen también en la Universidad Central.

Los vínculos entre globofóbicos y bolivarianos sugieren que de la noche a la mañana el bolivarianismo se ha convertido en la Nueva Izquierda en Ecuador como en otros países latinoamericanos. Ha copado el espacio que en los sesentas pertenecía al castrismo, en los 70s a la nueva canción, en los 80 a los movimientos sociales y en los 90 al movimiento anti-globalización. No sorprende que el continental Congreso de la Juventud y Estudiantes en Caracas en agosto 2005 convocara a una nutrida delegación ecuatoriana de más de 600 jóvenes y a 17.000 del mundo [22] .

El bolivarianismo actúo con los objetivos de destituir a Gutiérrez y definir una agenda de cambio básicamente en cuatro escenarios en Abril: Radio la Luna , la corte del vicepresidente, la CIESPAL y la red continental bolivariana conocida como el Congreso Bolivariano de Pueblos.

Radio La Luna obviamente no era una estación bolivariana. Sin embargo, en los meses anteriores a Abril, Radio La Luna dio espacio a foros radiales auspiciados por los bolivarianos ecuatorianos como el que tuvo lugar para condenar la VI Conferencia de Ministros de Defensa de América Latina en Quito en noviembre 20 2004 [23] . El foro tuvo como consigna ¨Todos contra Rumsfeld¨. Paralelamente, antes y después de Abril, Radio La Luna expresaba consistentemente puntos de vista globofóbicos, anti-TLC, anti-Plan Colombia, anti-Base de Manta, anti-F.M.I., anti-dolarización, sin faltar las ocasionales apologías de la Venezuela de Chávez. Cuando los canales normales de representación, como la Asamblea de Quito dominada por la ID se cerraron, Radio la Luna se convirtió en el medio de comunicación de las protestas. La estación intencionalmente o por su arraigado sesgo ideológico dio un giro globofóbico y bolivariano a las reivindicaciones cívicas de los forajidos en las calles. Incluso el ¨Fuera Todos¨ que parecía ser una consigna espontánea generada por la frustración con la clase política era de origen piquetero, movimiento globófobico argentino con conexiones bolivarianas. Si bien los micrófonos estaban abiertos al público, había una auto-selección en cuanto a quien llamaba a la alternativa Radio La Luna , mientras comentarios de Velasco sobre las opiniones vertidas por el público obviamente codificaban los mensajes.

En el entrono de Radio La Luna en las jornadas de abril estuvieron varios bolivarianos, incluyendo el ubicuo coronel Brito quien estaba a cargo de la seguridad de la estación y el bolivariano Alexis Ponce, quien la defendía contra la persecución gutierrista. Éstos sin duda contribuyeron a la diseminación de mensajes izquierdistas que como por arte de magia convirtieron a un alzamiento básicamente de derecha en un una revuelta izquierdista. La rebelión de los forajidos terminó con la misma agenda que las casi contemporáneas marchas bolivianas (Asamblea Constituyente, nacionalización de la inversión extranjera energética, anti TLC, oposición a la política anti-narcóticos de E.E.U.U.) a pesar de que en Ecuador los indígenas en las calles apoyaban a las contramarchas gutierristas.

Los bolivarianos ecuatorianos, especialmente, el Movimiento por la República Bolivariana en el Ecuador mantuvieron informada a la red bolivariana continental que tanto interés había mostrado en provocar la caída de Gutiérrez. Presentaron a la revuelta forajida como un alzamiento esencialmente de izquierda frente a los movimientos que integran la Red continental bolivariana por lo que los forajidos que luchaban contra ¨el longo Gutiérrez¨ y la ruptura del estado de derecha irónicamente recibieron las felicitaciones de organizaciones étnicas e izquierdistas de todo el continente. El Frente Peruano Bolivariano, por ejemplo, celebró ¨la gran victoria del hermano pueblo ecuatoriano¨ concluyendo su misiva electrónica con la inconfundible consigna chavista, ¨Alerta, Alerta, La Espada de Bolívar Camina por América Latina¨ [24] .

De la misma manera está claro que los bolivarianos reportaron directamente al Palacio de Miraflores que el gobierno sucesor tendría una agenda filo-bolivariana tal como había anticipado Patricio Acosta meses antes. La inteligencia proveída por los bolivarianos ecuatorianos explica porque las autoridades venezolanas y cubanas reaccionaron rápidamente a favor del cambio de gobierno en Quito a pesar de que las imágenes que transmitían los medios internacionales sugerían que se trataba de un suceso similar al golpe de derecha en contra de Chávez en abril 2002. Así el embajador venezolano ante la O.E .A. se refirió de manera efusiva a los sucesos en Quito el 22 de abril, 2005. La misma reacción tuvo Fidel Castro quien ridiculizó a Gutiérrez afirmando que había intentado presentarse como militar bolivariano pero que no llegaba a las suelas de Chávez.

CIESPAL fue otro espacio en el que los bolivarianos cumplieron un papel clave. La situación en CIESPAL en la tarde del 20 de Abril aun no se aclara, ya que queda por esclarecer si los violentos manifestantes que golpearon a los diputados y que se rehusaban a reconocer a Alfredo Palacio como presidente eran gutierristas, infiltrados de la vieja Izquierda (Juventud Revolucionario Ecuatoriana, MPD) o forajidos radicales. Tampoco se ha determinado por qué los militares dejaron sin protección al nuevo gobernante lo que indicaría que no estaban seguros si lo reconocerían. Es probable que los manifestantes eran forajidos de la corriente globofóbica como indica su conformación in situ de una Asamblea Popular Forajida. Los bolivarianos jugaron un papel de mediadores entre los forajidos radicalizados y el atemorizado presidente, Alfredo Palacio, lo que les permitió aportar a la definición del mandato de los forajidos. Palacio pidió ayuda desesperadamente a Alexis Ponce y el coronel Brito para que le ayuden a apaciguar a los manifestantes y evacuar el edificio. Los bolivarianos lograron que Radio La Luna se pronunciara a favor de Alfredo Palacio y efectuar la salida del presidente de CIESPAL a todas luces a cambio de que éste se comprometiera a una agenda bolivariana, globofóbica y ultra-nacionalista centrada en la Asamblea Constituyente, el anti-norteamericanismo y el repudio al neo-liberalismo. El día siguiente el coronel Brito comunicó directamente a un temeroso Alfredo Palacio el significado del incidente de CIESPAL. Brito advirtió a Palacio que ¨si fracasaba el proyecto de refundar la nación, la próxima reacción no iba a ser de carácter pacífico¨.

La versión más detallada de la llamada agenda de los forajidos la elaboró la Asamblea Popular Soberana de la Salesiana , grupo globofóbico cercano a Ecuador Decide y susceptible a influencias bolivarianas como sugiere la existencia en la Universidad Salesiana de un grupo de Jóvenes Boliviarianos. El manifiesto emitido por la Asamblea Popular Soberana el 26 de abril recordó a Alfredo Palacio la llamada promesa de CIESPAL y especificó que esperaban del gobierno de Palacio y que no iban a aceptar:

La Asamblea ve con creciente alarma que el régimen de Palacio, que se comprometió a respetar y acatar las iniciativas de la Asamblea Popular de los Forajidos en el edificio de CIESPAL, ahora está dando marcha atrás permitiendo la continuidad del espurio convenio de la Base de Manta, que viola la soberanía nacional, de la misma manera está permitiendo que sean los mismos entes económicos internacionales, como el FMI, el Banco Mundial y los Acreedores de la Deuda, quienes continúen mandando por sobre la voluntad soberana del pueblo; y, al interior de su gobierno, ha alentado el retorno de los mismos politiqueros de siempre, que ahora están en su gabinete, contrariando este mandato. La Asamblea rechaza categóricamente el cínico reinicio de sesiones de un Congreso Nacional deslegitimado y corrupto, que continúa con sus avezados métodos de bloques de mayoría (como el de PSC-ID-PK ) para nuevamente usurpar el control de Cortes, Tribunales y demás espacios de poder, control, político y económico [25] .

Uno de los personajes más interesantes presentes en CIESPAL fue el coronel Servio Samaniego quien desconoció la autoridad del recién posesionado presidente y pidió conjuntamente con sus adeptos que le acompañaban una Asamblea Constituyente y un gobierno popular. El bolivarianismo de Samaniego se desprende de los siguientes elementos: carismático militar proponiendo en un momento de crisis de representación la Constituyente y un ¨gobierno popular¨. Es posible que Servio Samaniego representara a un oculto grupo de oficiales bolivarianos, entre el ¨mando medio militar¨, mencionado por uno de los adeptos del coronel, que buscaban una salida radical a la sucesión que otorgara un papel rector a los militares jóvenes [26] . Éste grupo, si es que existió, aparentemente no estaba aliado al coronel Brito porque el último se pronunció a favor de Palacio si éste a cambio aceptaba impulsar una agenda progresista. No obstante, Servio Samaniego estaba dentro de la matriz bolivariana, siendo uno de los múltiples ecos que ha tenido el chavismo venezolano en Ecuador.

Más allá de CIESPAL, el vicepresidente era inherentemente receptivo a ideas bolivarianas y sirvió como otro vector para los actores que impulsaban una agenda contra-hegemónica. Las tendencias bolivarianas de Palacio se pueden inferir del comportamiento de su Movimiento Blanco, colectivo de médicos cercanos a Alfredo Palacio. Este movimiento se convirtió en asiduo asistente de conclaves bolivarianos poco antes de abril [27] . Entre los asesores de Palacio en los primeros días estaba un influyente bolivariano Patricio Acosta con quien parece haber mantenido contacto antes de abril. Es revelador que en una entrevista frente a los medios en junio 2005, el entonces presidente declaró que su ¨pensamiento era el de Simón Bolívar y de nadie más¨ [28] .

Claro que Palacio en su ahora conocida inconsistencia era mucho más que un simpatizante un tanto ingenuo del bolivarianismo. Era también amigo de los social cristianos, y estaba bajo la influencia de los llamados círculos ocultos: representantes de grupos económicos de la costa y parientes y amigos en desesperada búsqueda de puestos y contratos. Su indecisión y las presiones a las que estaba sujeto por parte de los otros miembros de su difusa, débil y cambiante coalición de gobierno y más aún por la disciplina de la banca nacional y los organismos multilaterales han amortiguado en gran medida el influjo del bolivarianismo en su gobierno. Era fácil para los poderes fácticos asustar al temeroso Palacio con escenarios catastróficos de lo que pasaría si se alejaba de la ortodoxia. Esta estrategia de sugestión logró reencauzar al presidente en el sendero de la ortodoxia económica y geopolítica.

Los activos de poder del Chavismo

Muchos han hablado de los petro-dólares de Chávez como el secreto de su creciente influencia en la región, incluyendo su influjo sobre grupos radicales afines en países vecinos, entre los cuales se cuentan el MAS de Evo Morales en Bolivia, los hermanos Humala en Perú, los bolivarianos ecuatorianos y los Piqueteros en Argentina. Sin duda Chávez es esencialmente producto del oro negro. Su triunfo en Venezuela se basó en prometer la participación de toda la nación en la supuestamente inagotable riqueza petrolera. Tanto su exuberante populismo dentro de Venezuela como su proyección externa son posibles por la renta petrolera que ha alcanzado niveles históricos entre el 2003 y 2005.

Pero el influjo de Chávez sobre grupos de izquierda en otros países latinoamericanos no depende exclusivamente de su gruesa billetera. Los seduce con su poder suave: con la ilusión del éxito del modelo venezolano, su capacidad para desafiar a EEUU, el sueño de la integración latinoamericana y en general su habilidad para definir una agenda ideológica e internacional aparentemente plausible. Al poder suave se suma obviamente el poder duro de los petrodólares que le permiten convocar a la izquierda latinoamericana a deslumbrantes congresos y seminarios y sin duda financiar a estos grupos aunque lo último no es fácil comprobarlo.

El chavismo ejerce el poder suave entre grupos radicales en otros países estableciendo redes de poder suave en el exterior. Una red de poder suave—concepto aun incipiente en las relaciones internacionales—es un grupo multinacional de activistas agrupado en torno a un estado con poder suave. Simpatizan con esa potencia externa prestigiosa y activamente buscan promover sus intereses y reproducir su modelo en el país en que viven. A diferencia de las quintas columnas tradicionales, las redes continentales bolivarianas operan en el cyber-espacio y si bien están en contacto con la potencia matriz mantienen un tráfico de información entre si. La literatura sociológica nos ha familiarizado con las redes anti-globalización inter-contectadas por el Internet. Las redes de poder suave son similares y se superponen con las últimas salvo que están estrechamente vinculadas a un estado poderoso.

Influencia de Bolivarianismo en el Gobierno de Palacio

El seudo-mandato forajido definido por los grupúsculos ideológicos más la influencia directa sobre el presidente de la de ADN y los bolivarianos se vieron reflejados en la composición, retórica y algunas políticas del gobierno sucesor de Alfredo Palacio. El círculo de Palacio en los primeros días se mostró contrario al TLC y FMI, arremetió contra la presencia militar norteamericana en Manta y la colusión del Ecuador con Plan Colombia, criticó las fumigaciones anti-coca en la frontera y planteó la posibilidad de una alianza estratégica con Petrobras, haciendo eco al sueño de Petroamérica, cartel de empresas energéticas públicas sudamericanas promovido por Chávez. Además prometió la mítica Asamblea Constituyente que refundiría la patria ex-nihilo. Toda esta actividad inicial siguió la guía del llamado mandato forajido forjado por los grupúsculos extremistas.

El Movimiento por la República Bolivariana Ecuatoriana tuvo un alto grado de acceso al gobierno especialmente en el mes de mayo 2005. De acuerdo a la prensa, el presidente Palacio estuvo a punto de nombrar a Rene Vargas, uno de los bolivarianos más destacados, a la cabeza del estratégico ministerio de energía. No está claro porque se frustró este nombramiento que hubiera significado una política clara de cooperación energética con Venezuela. A pesar de no estar al frente de la cartera, Vargas actúo como enlace entre las autoridades energéticas y económicas ecuatorianas, incluyendo Rafael Correa, y sus contrapartes en Venezuela. Todo indica que Vargas fue quien puso en marcha en una reunión en Guayana las negociaciones para la iniciativa del refinamiento de crudo ecuatoriano en Venezuela y la venta de bonos a Venezuela [29] . El coronel Brito fue nombrado por Palacio asesor de seguridad nacional, pero este nombramiento fue vetado por el ministro de defensa Solón Espinosa, quien se oponía a colaborar con un veterano del 21 de enero. Brito sin duda hubiera intentado montar una estrategia de seguridad autónoma frente a EEUU y promovido la neutralidad ante el conflicto vecino. El integrante del MRBE, Luís Maldonado Lince, en cambio, llegó a desempeñar el cargo de ministro de Producción. Alexis Ponce del MRBE, de su lado, colaboró con el régimen de Palacio desde las calles. Como activista apoyó las iniciativas de política exterior de Antonio Parra Gil (la neutralidad frente al conflicto Colombiano, el pedido a Colombia del cese de fumigaciones y el acercamiento a Venezuela). Además fue un actor clave para el intento de Palacio de convocar la Constituyente.

El ministro de economía, Rafael Correa obviamente simpatizaba con el bolivarianismo. Aparentemente fue recomendado a Palacio por un grupúsculo de activistas conocido como Ruptura 25, que si bien era en el fondo un idealista movimiento cívico, mostraba tendencias globofóbicas: era muy escéptico del TLC. Correa apareció en el escenario político ecuatoriano en el 2002 como discípulo del economista globofóbico Joseph Stieglitz. Compartía con Stieglitz la tesis de que el Fondo Monetario Internacional contribuye al subdesarrollo al exigir políticas fiscales restrictivas. Además Correa era anti-TLC y estaba a favor de una política energética nacionalista. Correa aparentemente descubrió las virtudes del bolivarianismo cuando se incorporó al gobierno de Palacio. En su camino a Damasco entendió que su agenda anti-fondomonetarista y anti-globalización coincidía con la ideología del chavismo. Además el bolivarianismo tenía la virtud de enmarcar el rechazo al neo-liberalismo en una visión de la geopolítica continental, que contraponía el bloque contra-hegemónico a la hegemonía reinante, y ofrecer una alternativa a los préstamos condicionados del Fondo Monetario Internacional. Pablo Dávalos su vice-ministro expresó bien el rol que Venezuela vino a cumplir en la agenda anti-fondomonetarista:

El objetivo del acercamiento con Venezuela se inscribe dentro de una geo-política y de los horizontes que implican conseguir fuentes de financiamiento, fuera de las multilaterales: BID, Banco Mundial y FMI. Queríamos demostrarle al país que podemos obtener financiamiento sin condicionalidades” [30] .

El posterior acercamiento del candidato a la presidencia Rafael Correa al Movimiento Bolivariano que ha brindado su apoyo para su candidatura presidencial comprueba los lazos ubicuos entre globofóbicos y bolivarianos.

Otra prueba del influjo bolivariano en el gobierno de Palacio son las similitudes y coincidencias entre el programa anunciado por el congreso nacional bolivariano reunido en Quito en mayo del 2005—conclave que incluyó a representantes de varias asambleas forajidas—y los pronunciamientos oficiales iniciales y en menor grado las políticas finalmente adoptadas por el gobierno de Palacio. El congreso bolivariano en Quito exigió el reestablecimiento de la soberanía nacional, pidió la caducidad del contrato de la OXY, el desmantelamiento del FEIREP, la reactivación productiva basada en prestamos blandos, distribución de los fondos del IESS, reestablecimiento de la CFN como banca de primer piso, y la Consulta para Convocar la Asamblea Constituyente.

El apogeo del acercamiento del gobierno de Alfredo Palacio a Chávez se dio en julio 2005. Rafael Correa y Antonio Parra Gil precedidos por el bolivariano Rene Vargas viajaron a Caracas y pactaron varias iniciativas bilaterales. Rene Vargas, líder máximo del Movimiento por la Republica Bolivariana en el Ecuador jugó un papel clave en el acercamiento. Las iniciativas bilaterales que se discutieron fueron la compra de bonos del Ecuador para escapar de la condicionalidad del Fondo Monetario Internacional, refinamiento del petróleo ecuatoriano en Venezuela, y envío de las misiones venezolanas-cubanas de educación y salud a Ecuador. Es posible que también se haya contemplado la construcción por Venezuela de una refinería en Ecuador. Se trató de un ensayo de alianza estratégica que, sin embargo, finalmente no se concretó totalmente ya que solo la venta de bonos se ejecutó en el 2005.

También en julio 2005, Parra Gil mantuvo una línea anti-Uribe, proponiendo la neutralidad frente al conflicto colombiano y la oposición a las fumigaciones en la frontera colombiana-ecuatoriana. Alexis Ponce agitó enérgicamente a favor de estas iniciativas. La oposición a Plan Colombia entre los bolivarianos se relaciona con cálculos geopolíticos en torno al equilibrio de fuerzas: Uribe es aliado de EEUU y por tanto anatema, mientras las FARC son una fuerza bolivariana a la que hay que ayudar solapadamente. Así la política energética, la política económica, y la política frente a Colombia y anti-narcóticos se vieron moldeadas por las acciones de los bolivarianos.

La ofensiva diplomática que Chávez dirigió hacia Ecuador en la que participaron bolivarianos ecuatorianos forma parte de su estrategia para América Latina. El objetivo al que se dirigen estas rimbombantes ofertas es erigir a Chávez en líder regional de un bloque opuesto al liderazgo norteamericano en América Latina. Este bloque se plasmaría en un mecanismo de integración comercial, el ALBA, la argolla energética, Petro-América, un banco prestamista de último recurso conocido como Banco Sur, un mando integrado de Fuerzas Armadas, y un sistema satelital de comunicación, el TELESUR.

A pesar de su proximidad al gobierno sucesor, los bolivarianos han contemplado otras estrategias políticas. En el tercer congreso nacional bolivariano en Manabí, uno de los oradores, Marcelo Larrea declaró: ¨esta revolución, que empezamos a construir donde nació Eloy Alfaro, es también una revolución armada como lo es la revolución del Presidente Chávez en Venezuela...¨ [31] En ese sentido son preocupantes los lazos políticos y simbólicos que se han tejido entre boliviarianismo y alfarismo encarnados en la llamada Alianza Bolivariana-Alfarista, dada la asociación histórica del alfarismo con la violencia política revolucionaria. Otra posibilidad que encierra el término ¨lucha armada¨ es el golpismo militar. Los rumores de la existencia de un grupo armado bolivariano, el Ejercito de Liberación Alfarista, supuestamente entrenado en Caracas, son creíbles si consideramos que Venezuela se está preparando para una guerra asimétrica contra EEUU en la que su ejercito adoptaría la guerra de guerrillas para reproducir el éxito de los insurgentes en Iraq [32] . Chávez en otras palabras tiene la capacidad para entrenar guerrilleros y vocación guerrillera.

La Asamblea Constituyente a fines del 2005 se ha convertido en el último capitulo de la ofensiva bolivariana en el Ecuador. El mito de la Asamblea Constituyente es de inspiración chavista. Recordemos que el primer acto de Chávez como presidente fue convocar una Asamblea Constituyente que literalmente refundo el país, formando la quinta república. También son de filiación chavista los conceptos de refundación de la patria y democracia participativa. La refundación tiene que ver en el Ecuador con la mitología bolivariana de la Tercera República , la tercera refundación heroica de la patria [33] . La primera—según los bolivarianos--fue la creación de la Gran Colombia y la segunda, la Revolución alfarista. La tercera será la culminación de la revolución de los forajidos. La consigna de la democracia participativa o directa a su vez deriva de la pretensión absurda del chavismo de ser una democracia más avanzada que la democracia liberal. A pesar de ser un modelo autoritario, el chavismo se presenta como el adalid de la democracia verdadera y ha logrado infiltrar el movimiento cívico (pro-democrático) en América Latina. La asamblea constituyente ha sido impulsada por los mismos grupos que operaron la revolución forajida y definieron su mandato: los bolivarianos, la A.D.N. ahora liderada por Manuela Gallegos y Ecuador Decide de Eduardo Delgado. Esta es la alianza ultra-nacionalista-bolivariana-globófobica [34] .

Conclusiones

El bolivarianismo inspirado por Chávez se ha convertido en un movimiento político influyente y además ha logrado penetrar el movimiento indígena, la izquierda armada, el movimiento anti-globablización y los grupos estudiantiles. Su influjo en los sucesos de abril especialmente en la definición del mandato forajido es una muestra de su peso desproporcionado en relación a los escasos números de sus cuadros.

Adicionalmente el bolivarianismo está incidiendo en un incipiente nuevo consenso post-neoliberal a favor del fortalecimiento de ineficientes empresas públicas, especialmente Petro-Ecuador, de la erosión de las defensas construidas frente al narco-terrorismo, y en contra del cumplimiento de las obligaciones crediticias externas, la disciplina fiscal y el libre comercio. Igualmente, está canalizando el movimiento cívico hacia un asambleismo constituyente como mecanismo para crear repúblicas populares izquierdistas en el continente al tiempo que aumenta el riesgo de lucha armada y golpismo militar. Si bien la argolla energética continental es una propuesta aparentemente atractiva, ésta es relevante para los países importadores de petróleo como Argentina más no para los exportadores. Igualmente, la venta de bonos a Venezuela es una transacción única y no un mecanismo sostenible para equilibrar las finanzas públicas como es la relación con FMI. Los riesgos del bolivarianismo exceden con creces los beneficios. Hagamos caso al llamado de los chavistas antes de que sea demasiado tarde: "alerta, alerta, la espada de Bolívar recorre América Latina".


[1] Julio Paltán, ¨La crisis del sistema político ecuatoriano y la caída de Gutiérrez¨, Iconos , 23, septiembre, 2005, p. 51.

[2] Ver su clásico States and Social Revolutions, A Comparative Analysis of France, Russia and China , Cambridge , 1979.

[3] Ver el interesante artículo de Berta García, ¨El 20 de abril, pasado y presente de un proyecto militar corporativo¨, Iconos , 23, pp. 94-96.

[4] Correos , 75, febrero 21, 2001.

[5] La Cuarta Vía de Poder , ABYA-Ayala, Quito, 2001.

[6] ¨Ojalá Chávez nunca invite a Lucio Gutiérrez¨, Ecuadorinmediato , 05.03.13

7Venezuela lucha por la tierra y aprender de las luchas, Maracay, septiembre, 2004.

[8] ¨Instalado Segundo Congreso Bolivariano de los Pueblos¨ , Corpozulia , 23 de noviembre, 2005.

[9] MRE - Boletínes.htm¨ .

[10] ¨ El chavismo apuntala su eco en Ecuador¨, Diario Expreso , 12.07.05.

[11] Invitación República Bolivariana del Ecuador, Novedades en Listas , 2 de septiembre, 2004.

[12] www.mre.gov.ve/Noticias/ Presidente-Chávez/A2004/alo-189.htm

[13] Los marqueses y los bolivarianos, aporrea.org . 15.07.15.

[14] ¨ Expansión en América Latina del Modelo Castrista¨ , Mipunto.com. 01.03.2004.

[15] ¨Monroe, Bolívar y Fidel¨, Revista D , 3 de abril, 2005.

[16] Elcorreo_eu_org.htm

[17] Puente llaguno en Quito, Analítica.com . 25 de abril, 2005. Este interesante análisis de una venezolana de derecha resalta las similitudes entre los forajidos y los escuálidos venezolanos para luego expresar su asombro frente a las similitudes entre el discurso de Alfredo Palacio y Hugo Chávez incluyendo el tema de la refudación y la Asamblea Constituyente.

[18] Para el Foro Alternativo que lideró la lucha contra Gutiérrez a principios del 2005 ver Por la Refundación de la República , Qué se vayan todos, RedVoltaire , 21 de enero del 2005.

[19] Para la creación del llamado Polo Alternativo y sus demandas ver Ecuador Oggi arriva la misione internazionale de defensori dei de diritti umani , PeaceLink , 3 de abril, 2005.

[20] Para la participación de activistas globofóbicos en los sucesos de abril ver Entrevista con Erika Silva,

[21] ANNCOL - Ecuador-Alfredo Palacio debe respetar el clamor popular del 20 de abril.htm

[22] ¨ Ecuatorianos viajaron a Caracas para asistir a XVI Festival¨, Prensa Latina , 8.2005.

[23] ¨Todos contra Rumsfeld¨, www.IDIP , 15 de noviembre, 2004.

[24] aporrea_org - Opinión.htm

[25] ¨ Forajidos advierten a Presidente Palacio¨, Ecuador Inmediato , 06-05-2005.

[26] Ver la interesante transcripción del discurso en Edison Hurtado, ¨Lo que pasó en CIESPAL, apuntes etnográficos…¨, Iconos , 23, 2005.

[27] Ver por ejemplo participación de MB en el congreso bolivariano en Manabí, www.llacta.org/notic/2005/not0625b.htm

[28] ¨ El presidente desconoce brotes de violencia¨, Lukor , 23 de junio, 2003.

[29] GRAL. RENÉ VARGAS PAZZOS LOGRA “SÍ” DE VENEZUELA A PROPUESTA DE AYUDA EMERGENTE AL ECUADOR, Congreso Bolivariano de Pueblos

[30] ¨ Venezuela prestara dinero sin condiciones¨, Ecuador Inmediato, 08.18.2005.

[31] Volcán bolivariano-alfarista.

[32] Ver la versión del Miami Herald: www. miami .com/mld/ miamiherald /news/12972069.htm

[33] Ver Volcán bolivariano alfarista.

[34] Ver Palacio recalca que la Constituyente es irreversible, Diario El Universo , octubre 26, 2005.