Vol 1, No. 2. (Sept/Dic 2005)

A la zaga del animal imposible: Lecturas de la poesía ecuatoriana del siglo XX. Iván Carvajal. Quito: Centro Cultural Benjamín Carrión, 2005

El poeta quiteño Iván Carvajal publica, en este texto, una compilación de su labor crítica y ensayística de la última década, dispersa en distintas publicaciones y charlas ahora, corregida y aumentada para componer una auténtica contribución al debate contemporáneo sobre el destino de la poesía nacional. No se trata, se dice en el Prefacio, de “establecer jerarquías, y menos aquello que los anglosajones llaman un canon. He escrito sobre la poesía que me toca más íntimamente y sobre los poetas con quienes siento o he sentido alguna afinidad” (P 11). Así, el texto toca la obra de Carrera Andrade, de Gangotena y de Dávila Andrade así como la de Escudero, Hugo Mayo, Jara Idrovo , Granizo, Ponce y Naranjo. El texto se divide en 16 comentarios distintos, todos ellos tienen en común la búsqueda por hallar lo distintivo de cada voz poética así como indagar en las razones históricas, sistémicas (del sistema literario) y culturales que, juntas, contribuyeron a la formación de un discurso poético ecuatoriano en el siglo veinte.

Carvajal hace bien en instalarse en la forma del ensayo, al interior de cuyos extensos confines su escritura encuentra un grado explícito de comodidad. Resulta grato seguir a Carvajal, como un caminante sin apremio, a través de sus desplazamientos temporales y predilecciones personales mientras hila un argumento tanto como un relato sobre su relación personal con estos poetas. La lectura del texto es siempre amena y llena de satisfacciones al descubrir un giro de palabra o una asociación histórica deslumbrante; el mayor placer, empero, seguramente sea el de observar a Carvajal, un lector lúcido y sagaz, mientras practica la explication du texte de un sinnúmero de líneas poéticas por él preferidas. El ensayo final de la colección, titulado, ¿Un juego inútil? explora el destino de la poesía ecuatoriana contemporánea ante un entorno receptivo aparentemente hostil sino supremamente indiferente. El argumento de Carvajal, elegantemente desplegado a lo largo de toda la obra, apunta a un horizonte existencial, casi un retorno a Sartre , sino a Heidegger , Carvajal se repliega en una visión atomista del quehacer poético “Nada tiene que ver, en última instancia, el destino social de la poesía. Finalmente de lo que se trata es del destino singular del poeta”. La respuesta es insólita en tanto apuesta por la tenacidad de la voluntad individual (un argumento afín al imperativo “no desmayar” del filósofo francés contemporáneo Alan Badiou ) precisamente en el momento en que su exhortación por el sentido de la poesía se convierte en un llamado al compañerismo literario. Escuchamos y respondemos a ese llamado, en primer lugar, por el gusto de la prosa de Carvajal y en un segundo momento, por la endeble camaradería—torneo de jorobados la llamó Milosz — a la que nos congrega, en esta ocasión, la poesía ecuatoriana.