Vol 1, No. 2. (Sept/Dic 2005)

Las confesiones de un “sicario económico”

Perkins, John. Confessions of an Economic Hit Man. San Francisco , CA : Berrett-Koehler, 2004. 250pp.

Economic hit men (EHMs) are highly paid professionals who cheat countries around the globe out of trillions of dollars. They funnel money from the World Bank, the U.S. Agency for International Development (USAID), and other foreign “aid” organizations into the coffers of huge corporations and the pockets of a few wealthy families who control the planet's natural resources. Their tools include fraudulent financial reports, rigged elections, payoffs, extortion, sex, and murder. They play a game as old as empire, but one that has taken on new and terrifying dimensions during this time of globalization.

I should know; I was an EHM.

Los sicarios económicos son profesionales muy bien remunerados que perjudican a países de todo el planeta en billones de dólares. Ellos canalizan el dinero del Banco Mundial, de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y de otras organizaciones de “ayuda” internacional hacia las arcas de grandes corporaciones y hacia los bolsillos de unas pocas familias ricas que controlan los recursos naturales del planeta. Sus medios incluyen informes financieros fraudulentos, elecciones arregladas, coimas, extorsión, sexo y asesinatos. Este juego es tan viejo como el imperio, pero ha adquirido nuevas y terroríficas dimensiones durante esta época de globalización.

Yo debo saberlo: yo fui un sicario económico. (La traducción es mía)

Este es el párrafo inicial del Prefacio del libro de John Perkins, Confessions of an Economic Hit Man , libro que permaneció varias semanas en la lista de los más vendidos del New York Times a fines del 2004 e inicios del 2005. Su lectura es de especial interés para los ecuatorianos ya que su autor fue voluntario del Cuerpo de Paz en nuestra Amazonía a fines de los sesentas; posteriormente ha trabajado aquí en varias ocasiones; es co-autor, con Shakaim Chumpi, del libro “Spirit of the Shuar” ; es el fundador y director de la organización Dream Change Coalition, inspirada en la aserción Shuar que expresa que “el mundo es como uno lo sueña”; con frecuencia viene al Ecuador dirigiendo grupos de ambientalistas y, además, declara que siente un afecto muy personal hacia este país, al que hace frecuentes referencias en su texto.

El libro consta de 35 capítulos agrupados en cuatro partes que cubren los períodos 1963–1971, 1971–1975, 1975–1981 y 1981-presente, respectivamente. No pretende ser una autobiografía, su énfasis radica en el período en el que el autor trabajó como jefe de economistas de Chas T.Main (MAIN), firma de consultoría internacional de Boston (1971-81), trabajo en el que, según su propia confesión desempeñó la función de “sicario económico” (“economic hit man”, EHM).

Los EHMs son profesionales que trabajan oficialmente para el sector privado, pero son el instrumento de lo que Perkins denomina “la corporatocracia” (“corporatocracy”), un sistema que se fundamenta en tres pilares: corporaciones poderosas, bancos internacionales y gobiernos que se prestan al juego. La tarea encomendada a un EHM consta de varios pasos: producir informes financieros convenientemente elaborados, no siempre veraces, que predicen el impacto económico positivo que tendrá en un país la implementación de proyectos de infraestructura; convencer a funcionarios del gobierno de ese país de la necesidad y viabilidad de esos proyectos; ofrecer financiamiento a través de organismos internacionales; estipular que quienes llevarán a cabo las obras serán compañías estadounidenses. Dice Perkins:

Como nuestras contrapartes de la mafia, los EHM hacemos favores en forma de préstamos para desarrollar infraestructura – plantas de generación eléctrica, autopistas, puertos, aeropuertos, parques industriales. Una condición importante es que estos proyectos deben ser construidos por compañías de los Estados Unidos. En esencia la mayor parte del dinero nunca sale de los Estados Unidos, simplemente se transfiere de las oficinas de bancos en Washington a corporaciones y oficinas de ingenieros en Nueva York, Houston o San Francisco.

Perkins añade que de antemano se sabe que el país deudor, en la mayoría de los casos, no podrá pagar el capital y los intereses; sin embargo, el objetivo ha sido presionarlo y tratar de lograr compromisos con los Estados Unidos, tales como el apoyo en organismos internacionales (votos en las Naciones Unidas), facilidades para la instalación de bases militares, acceso a recursos importantes como el petróleo. Afirma que si los intereses de la “corporatocracia” son muy altos y el EHM no tiene éxito en sus propuestas, con frecuencia entran en juego entes más siniestros a los que identifica como “chacales”, generalmente asociados con la CIA. Resultado de la presencia de estos chacales suelen ser los derrocamientos o las muertes inesperadas de líderes, en accidentes violentos. Si también fracasan los chacales, se recurre a medidas aún más drásticas como son las confrontaciones armadas (la guerra en Irak).

En 1968, cuando era voluntario del Cuerpo de Paz en el Ecuador, el autor conoció al Vice-presidente de MAIN, quien se encontraba en el país realizando los estudios correspondientes a fin de recomendar que el Banco Mundial prestase altas sumas de dinero para proyectos hidroeléctricos. Una vez cumplido su período en el Cuerpo de Paz, Perkins estableció contactos y fue contratado por MAIN en 1971. Luego de recibir el entrenamiento necesario, “semiclandestino”, fue aleccionado sobre la esencia de sus funciones y asumió su papel de EHM. Como tal, fue enviado a diferentes países entre los cuales constan Indonesia, Irán, Panamá, Ecuador y Arabia Saudita.

La información referente a Arabia Saudita es muy importante y reveladora. Perkins anota que luego de la crisis y el embargo petrolero de los años 1973 y 1974, por parte de los países árabes en contra de los Estados Unidos, el gobierno de Nixon decidió que era indispensable establecer una relación muy especial con uno de esos países a fin de asegurar su apoyo y evitar problemas similares en el futuro. El autor fue un miembro clave del grupo de estadounidenses que visitó y llegó a un acuerdo con la familia real saudí, la que se comprometió a invertir la mayor parte de sus petrodólares en papeles y bonos del gobierno de los Estados Unidos. Los intereses generados por estos papeles serían utilizados para contratar compañías de los Estados Unidos con el objeto de realizar obras de generación eléctrica, parques industriales, carreteras, oleoductos, sistemas de transporte y comunicaciones, puertos, aeropuertos, etc. La familia real, por su lado, se comprometía a ejercer su influencia para mantener el precio del petróleo dentro de límites aceptables. De esta manera, salía beneficiada la familia real, cuya aceptación popular se vería favorecida por las obras de infraestructura, además de recibir de los Estados Unidos la promesa de ayuda política y militar, si fuera necesaria. También se beneficiaban los Estados Unidos como país y varias compañías estadounidenses de ingeniería. Perkins afirma también que se trató de llegar a acuerdos similares con Irán e Irak, pero sus líderes no los aceptaron.

Al referirse a América Latina, el autor expresa un profundo respeto y admiración por los presidentes Omar Torrijos, de Panamá, y Jaime Roldós, de Ecuador. Considera que eran inteligentes, carismáticos, populares en sus países, pragmáticos pero no dogmáticos. No seguían la línea de Fidel Castro ni de Gadhafi, no estaban asociados ni con la Unión Soviética ni con China, ni tenían la orientación socialista de Allende. Eran nacionalistas pero no anti-USA. Eran líderes probos que no cayeron ante las tentaciones presentadas por los EHMs ni se prestaron a los intereses de la “corporatocracia”, más bien, pedían justicia en el tratamiento a sus respectivos países y respeto a su soberanía. Torrijos había asumido una actitud firme con respecto al canal de Panamá, y Roldós lo estaba haciendo con respecto al petróleo. Si, como se anotó anteriormente, la “corporatocracia” se asentaba sobre tres pilares – corporaciones, bancos y gobiernos confabulados – Torrijos y Roldós significaban la posibilidad de remover el tercer pilar. Por esta razón, Perkins, aunque sin proporcionar pruebas, asevera que los decesos de estos líderes, acaecidos el 24 de mayo de 1981 en el caso de Roldós y el 31 de julio del mismo año en el de Torrijos, no fueron realmente accidentales sino hechos perpetrados por “chacales” de la CIA, a fin de evitar que sus ejemplos fueran seguidos por otros jefes de gobierno.

En 1982, luego de haber renunciado a MAIN, Perkins empezó a escribir un libro cuyo título iba a ser Conscience of an Economic Hit Man, dedicado a la memoria de Roldós y Torrijos. Sin embargo, y según él mismo lo expone, “I was persuaded to stop writing that book” (se me persuadió que no escribiera ese libro). En las dos décadas siguientes, trató de escribirlo nuevamente en cuatro ocasiones, pero se abstuvo debido a amenazas o a jugosas ofertas de consultorías que estipulaban que no debía continuar con el libro. Finalmente se decidió a hacerlo, sin importarle las consecuencias, luego del 11 de septiembre del 2001, fecha en la que se encontraba en la Amazonía ecuatoriana con un grupo de ambientalistas. Lo hizo, en sus propias palabras “porque la gente de los Estados Unidos necesita comprender cómo funciona realmente nuestra política exterior, cómo funciona la ayuda internacional, cómo funcionan nuestras corporaciones, cómo se utiliza el dinero de nuestros impuestos; si lo comprenden, estoy seguro de que exigirán cambios”.

Varias editoriales consideraron el libro, reconocieron sus méritos, pero lo rechazaron debido a los riesgos que implicaba su publicación. En 2003, el presidente de una importante casa editorial, propiedad de una corporación internacional, lo calificó como “una historia fascinante que debe ser contada”, pero lo rechazó argumentando que habría oposición por parte de los más altos ejecutivos de la corporación. No obstante, le aconsejó a Perkins que lo convirtiera en obra de ficción y le ofreció un tipo de publicidad similar al que reciben John Le Carré o Graham Greene, connotados novelistas. Finalmente, fue publicado, en su versión original, por Berret-Koehler, una editora que no pertenece a ningún conglomerado internacional.

Confessions of an Economic Hit Man es una obra importante, no solo para quienes están interesados en política y relaciones internacionales, sino para el público en general. Se lee como un libro de suspenso, un “thriller”, pero no es ficción. Su contenido llamará la atención y tal vez chocará a algunos lectores, sin embargo, no ha sido refutado ni cuestionado. Para otros lectores, significará la confirmación de rumores, sospechas, o de hechos que han aparecido abiertamente en noticias o editoriales. Para el público lector latinoamericano, constituye una fuerte motivación para cuestionar la verdadera necesidad e idoneidad, así como también las consecuencias e implicaciones, de muchos de los préstamos que recibimos y que gradualmente elevan nuestra deuda externa a niveles imposibles de pagar.

José J. Cisneros