Conducción Defensiva

Conducción defensiva

La absoluta mayoría de accidentes de tránsito ocurre por errores de conducción; sólo una mínima parte ocurre por factores externos imprevisibles. No sorprende, por tanto, que al analizar en detalle las circunstancias de los accidentes, usualmente se logra identificar factores que el conductor falló en considerar que hubiesen minimizado las probabilidades de ocurrencia del evento, o incluso lo hubiesen evitado del todo.

Si bien es cierto que las situaciones de peligro pueden originarse por actos inseguros del propio conductor (fatiga, distracciones, impericia, etc.), algunos riesgos se originan en los actos inseguros del resto de conductores y/o peatones, o en las condiciones del entorno o de la actividad que se realiza (clima, tráfico, tipo de calzada, carga peligrosa, vehículos sobre-dimensionados, etc.). No obstante, el conductor defensivo asume la responsabilidad total de la situación y controla todo tipo de riesgo sin importar su origen.

La conducción defensiva, entonces, consiste en una serie de hábitos que permite anticipar las situaciones de peligro, identificarlas oportunamente y mitigarlas. Un curso de conducción defensiva es adecuado para el conductor experimentado que desea mejorar aún más su estilo de conducción, especialmente en lo relacionado a la seguridad; también es apropiado para el conductor que desea refrescar sus conocimientos y destrezas.

Paralelamente, este curso es pertinente para empresas e instituciones que necesitan realizar actividades de transporte de personas o bienes bajo parámetros de calidad que además garanticen la seguridad de sus empleados, minimicen las pérdidas o el deterioro de sus bienes, y reduzcan los gastos asociados con su flota. El curso de conducción defensiva motivo de la presente propuesta asegura la consecución de estos objetivos. ​​​​​​

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