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HISTORIA
El Colegio de Jurisprudencia de la Universidad San
Francisco de Quito nació de la iniciativa del Doctor Santiago Gangotena
y del Doctor Fabián Corral. En enero de 1997, ocho años después
de que la Universidad San Francisco abrió sus puertas, el Colegio
de Jurisprudencia de la USFQ inició con 10 estudiantes, quienes se
graduaron de Abogados de la República en enero del 2002 en una memorable
ceremonia donde participó la ilustre filósofa española
Adela Cortina, quien planteó los contenidos éticos y la responsabilidad
del Derecho y del mercado, en un discurso que fue inspirador para nuestros
estudiantes y profesores.
El Colegio de Jurisprudencia tiene, al 2007, diez
promociones de abogados. Todos ellos han egresado con el título profesional
correspondiente y están trabajando en estudios jurídicos,
organizaciones internacionales y empresas. Además, algunos han optado
por realizar estudios de maestrías
y postgrados en universidades de Europa y Estados Unidos.
La misión del Colegio de Jurisprudencia es
combinar el estudio de las diversas áreas del Derecho con el estudio
de las artes liberales que inspiran a la Universidad, lo que proporciona
a los alumnos, además
de una sólida formación jurídica, una visión
integral de la realidad.
El Colegio de Jurisprudencia es una alternativa
diferente, pues ofrece a los estudiantes la posibilidad de convertirse en
profesionales de alta calidad, con bases suficientes para desempeñarse
en los diferentes ámbitos
y retos del ejercicio profesional de la abogacía.
El Colegio de Jurisprudencia de la USFQ conceptúa
al abogado como un profesional dotado de una sólida formación
humanística
y ética, y una amplia cultura general; además, tendrá destreza
en un idioma adicional y formación global de los problemas contemporáneos;
estará familiarizado con el conocimiento normativo nacional y los
sistemas jurídicos básicos de los países desarrollados
y los derivados de los procesos de integración y globalización.
Pretendemos generar en los estudiantes la conciencia
de la existencia de otros espacios novedosos para el desarrollo de sus actividades,
tales como la asesoría preventiva, la consultoría, la investigación.
Por esta razón, demandamos de los estudiantes una actitud reflexiva,
que combine el conocimiento doctrinario, básico en la formación
de un abogado, con actitudes prácticas e imaginativas que conviertan
a nuestros egresados en elementos innovadores en las áreas diversas
del Derecho contemporáneo.
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