En cada casa, un libro
El proyecto En cada casa, un libro aborda la problemática de la baja alfabetización y el limitado acceso a libros en los hogares de familias con escasos recursos en Ecuador, un factor que contribuye a las disparidades en el rendimiento académico y el desarrollo socioeconómico. Diversos estudios señalan que la lectura en casa es uno de los indicadores más sólidos del éxito escolar futuro; sin embargo, en muchas comunidades, las familias no cuentan con libros ni con acompañamiento para sostener este hábito, lo que limita el desarrollo de habilidades de lectura y aprendizaje desde la primera infancia.
Durante el año 2025, el proyecto se desarrolló de manera sistemática en la Escuela de Educación Básica Gustavo Vallejo Larrea con niños y niñas de 3 a 5 años y sus familias. En esta etapa se consolidó un modelo de intervención que combinó la capacitación a los padres de familia en técnicas para fomentar la lectura en casa, la implementación de una biblioteca circular con préstamo y rotación de ejemplares entre las familias, el acompañamiento social y emocional. En cada taller, los niños recibieron un reconocimiento simbólico (un sticker) por haber leído en casa y registrar esa experiencia en ese marcapáginas, reforzando el esfuerzo compartido entre hogar y aula. Además, se entregaron guías y estrategias prácticas para integrar la lectura en las rutinas diarias, especialmente diseñadas para familias con tiempo y recursos limitados.
Además, se llevaron a cabo sesiones de lectura abiertas a la comunidad en la librería Giving Tree Books, que permitieron extender el alcance del proyecto más allá de la escuela hasta que, por motivos logísticos propios de la librería, estas actividades debieron pausarse. En conjunto, las acciones desarrolladas este año buscan no solo mejorar las habilidades de lectura de los niños, sino también fortalecer los lazos familiares a través de la lectura compartida, avanzando hacia una cultura lectora más equitativa y sostenible en la comunidad atendida.
Fomentar el desarrollo del hábito lector en niños de 3 a 5 años mediante el fortalecimiento del vínculo entre padres e hijos, a través de actividades familiares, talleres participativos y recursos accesibles que promuevan la lectura en el hogar como herramienta de desarrollo del lenguaje, la imaginación, la expresión emocional y el aprendizaje en la primera infancia.
El proyecto En cada casa, un libro responde a la baja alfabetización y al limitado acceso a libros en hogares de familias con escasos recursos, situación que incide directamente en las brechas de rendimiento académico desde la primera infancia. Diversos estudios demuestran que la lectura en el hogar es un factor determinante en el desarrollo del lenguaje, la imaginación y el éxito escolar futuro; sin embargo, muchas familias no cuentan con libros ni con estrategias para fomentar este hábito.
A través de talleres participativos, acompañamiento a padres y una biblioteca circular con préstamo de libros, el proyecto fortalece el vínculo entre padres e hijos y promueve la lectura como práctica cotidiana. De esta manera, contribuye al desarrollo integral de niños y niñas de 3 a 5 años y sienta las bases para una cultura lectora más equitativa y sostenible en la comunidad.
Los beneficiarios directos del proyecto son los niños y niñas de 3 a 5 años de la Escuela de Educación Básica Gustavo Vallejo Larrea, quienes fortalecerán sus habilidades de lenguaje, imaginación, expresión emocional y aprendizaje a través de la lectura compartida en el hogar.
También son beneficiarios directos sus padres y cuidadores, quienes recibirán herramientas prácticas, acompañamiento y acceso a libros para fomentar el hábito lector y fortalecer el vínculo familiar.
De manera indirecta, la comunidad educativa se beneficia al contar con estudiantes mejor preparados para el proceso escolar, contribuyendo a reducir brechas de aprendizaje y promover una cultura lectora más equitativa y sostenible.
El proyecto En cada casa, un libro ha tenido un impacto significativo en la comunidad educativa de la Escuela Gustavo Vallejo, especialmente en niños y niñas de 3 a 5 años y sus familias. A través de 9 talleres presenciales, el uso de recursos accesibles y estrategias de acompañamiento, se fomentó la lectura como práctica cotidiana en el hogar, transformando las dinámicas familiares y fortaleciendo el vínculo afectivo entre padres e hijos.
Desde febrero, el proyecto integró a 15 niños y 14 padres. Con el cambio de ciclo escolar en septiembre, se consolidó un nuevo grupo activo de 13 niños y 12 familias. Esta participación constante reflejó el alto nivel de compromiso de los beneficiarios. El enfoque metodológico incluyó una biblioteca circular comunitaria, entrega de libros físicos, marcapáginas informativos y guías prácticas para el hogar.
Los resultados obtenidos mediante encuestas cualitativas y una sesión de desayuno consultivo evidencian cambios profundos en la vida familiar. Al menos el 90% de las familias incorporaron la lectura como parte de sus rutinas, sobre todo antes de dormir. Este nuevo hábito generó un momento esperado y compartido entre padres e hijos, convirtiendo el libro en un espacio emocional, no solo escolar.
Los testimonios revelaron que los niños desarrollaron un apego afectivo hacia los libros: algunos duermen con ellos, los integran a sus juegos o los cuidan como objetos personales. En muchos hogares, el libro ha pasado a ser parte del entorno familiar y del lenguaje cotidiano.
Además, cerca del 50% de las familias reportaron una reducción del uso de pantallas, mencionando que algunos niños prefieren leer un cuento antes que usar el celular, lo que refleja un cambio importante en los hábitos de entretenimiento.
Aproximadamente el 75% de las familias reportaron avances en el desarrollo del lenguaje. Los niños hacen más preguntas, utilizan nuevo vocabulario y explican los cuentos con sus propias palabras. También se registraron mejoras en su atención, expresión emocional y conexión con la escuela. Padres y madres manifestaron sentirse más confiados como acompañantes del proceso lector.
Uno de los pilares del proyecto fue el sistema de intercambio de libros, que funcionó durante todo el año y permitió a las familias acceder equitativamente a una variedad de títulos. Esta práctica fortaleció el sentido de comunidad y responsabilidad compartida: los niños sabían que al cuidar sus libros, otros también podrían disfrutarlos.
Las evidencias recopiladas muestran que En cada casa, un libro no solo amplió el acceso a materiales en contextos de escasos recursos, sino que transformó la vida familiar, posicionando la lectura como un acto cotidiano de amor, juego y aprendizaje. El proyecto ha sembrado las bases para una cultura lectora sostenible donde las familias se reconocen como protagonistas del desarrollo integral de sus hijos.