La zona del Chocó Andino fue declarada por la UNESCO como la Reserva de Biósfera del Chocó Andino de Pichincha en 2018, debido a su extraordinaria biodiversidad y alto nivel de endemismo. En esta región habitan dos especies de magnolia con distribución restringida y alta vulnerabilidad, Magnolia mindoensis y Magnolia mashpi. Zonas como Mindo y la Reserva Mashpi constituyen referentes del turismo ecológico, sin embargo, el crecimiento de la población y el aumento del flujo turístico han generado impactos ambientales que contribuyen a la degradación del ecosistema y a la pérdida de biodiversidad. Frente a esta situación, el proyecto propone, en colaboración con las comunidades de Mindo y San Francisco de Pachijal, realizar una evaluación de las poblaciones de estas especies para fortalecer su conservación in situ, complementada con la creación de bancos de semillas, experimentos de propagación y viveros que apoyen su conservación ex situ.
Este proyecto da continuidad a un programa iniciado en 2024 que ya ha generado avances importantes. Más de 40 personas se han integrado a las actividades del proyecto, se han identificado más de 90 ejemplares de magnolias en distintas áreas y seis propietarios de fincas locales han decidido colaborar activamente en el monitoreo y búsqueda de estas especies. Además, el vivero “Arca de Noé”, cercano a San Miguel de los Bancos, ha mostrado interés en apoyar la siembra de semillas de magnolia. Actualmente se han protegido dos árboles con mallas para recolectar semillas con el objetivo de impulsar su germinación, especialmente en el caso de Magnolia mindoensis. El proyecto también contempla ampliar la exploración y monitoreo en sectores como Mindo Lindo, Alahambra, Mirador, Cordillera San Lorenzo, río Nambillo y San Tadeo, mientras se gestionan fondos externos con la People’s Trust for Endangered Species para fortalecer su financiamiento y continuidad.