Tratamiento de agua con cloradores autónomos para consumo humano
El proyecto "Tratamiento de agua con cloradores autónomos para consumo humano" es una iniciativa que consiste en mejorar la calidad del agua para consumo humano de dos comunidades ubicadas en la Parroquia de Píntag: Ubillus y San Alfonso, una comunidad en Santo Domingo: Abraham Calazacon y dos más en el Tena: Pioculin y Talag, que presentan esta necesidad.
Actualmente, estos sectores tienen juntas de agua, pero, debido a las actividades de ganadería, agricultura y explotación de materiales pétreos, no cuentan con un sistema de potabilización o mejoramiento del agua
para consumo humano. Para este fin, se contará con el apoyo de una organización humanitaria sin fines de lucro de origen canadiense "Water Ambassadors Canada" (WAC), quienes a través de sus contactos internacionales donarán 2 equipos autónomos cloradores de agua. Además, el proyecto se ejecutará con el apoyo del capítulo "Engineers Without Borders Ecuador".
Con la implementación de los 2 cloradores se espera una mejora en la calidad del agua que consumen, así como educar a los habitantes en salud e higiene.
Mejorar la calidad del agua para consumo humano en comunidades vulnerables del Ecuador mediante la instalación de cloradores autónomos que generan gas de cloro a partir de cloruro de sodio y una batería de 12 voltios, implementados a través de un proceso de co-diseño comunitario y conectados a sistemas de cloración y distribución de agua.
3. Salud y bienestar
Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades
4. Educación de calidad
Objetivo 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos
6. Agua limpia y saneamiento
Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos
9. Industria, innovación e infraestructura
Objetivo 9: Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación
17. Alianzas para lograr los objetivos
Objetivo 17: Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible
En muchos países en desarrollo, millones de personas aún enfrentan dificultades para acceder a agua segura para el consumo humano. Con frecuencia, mujeres y niños deben recorrer largas distancias para recolectar agua, lo que limita su acceso a la educación y al trabajo, además de exponerlos a riesgos físicos y de seguridad. A nivel mundial, aproximadamente 1.100 millones de personas carecen de acceso a agua potable y cerca de 2.600 millones no cuentan con servicios adecuados de saneamiento. Como consecuencia, millones de personas padecen enfermedades transmitidas por el agua, como infecciones causadas por bacterias, parásitos y protozoos, que afectan especialmente a la niñez y pueden provocar retrasos en el crecimiento y problemas de salud graves.
Las enfermedades asociadas al consumo de agua contaminada representan una de las principales causas de mortalidad infantil y ocupan una gran proporción de las camas hospitalarias en el mundo. Esta situación evidencia la necesidad urgente de mejorar el acceso y la calidad del agua, especialmente en países en vías de desarrollo.
En Ecuador, la situación también refleja desigualdades importantes: en el sector rural solo el 51,4 % de los hogares tiene acceso a agua apta para el consumo humano (INEC, 2010). Frente a esta realidad, el proyecto “Tratamiento de agua con cloradores autónomos para consumo humano” propone la instalación de dos sistemas cloradores autónomos en los barrios San Alfonso y Ubillus, en la parroquia de Píntag. Ambos sectores cuentan con juntas de agua que abastecen a la población mediante concesiones del SENAGUA; sin embargo, se ha evidenciado que el agua no siempre cumple con condiciones óptimas de potabilidad, debido a factores como actividades de agricultura, ganadería y extracción de materiales pétreos que pueden generar contaminación.
La implementación de cloradores autónomos representa una solución efectiva y de bajo costo para el tratamiento del agua, ya que permite eliminar bacterias, virus y otros microorganismos que causan enfermedades, contribuyendo así a garantizar agua segura para el consumo humano en estas comunidades.
Se trabaja con las comunidades Pioculín y Talag, en el sector del Tena, y el objetivo es continuar con la siguiente fase en la instalación de cloradores de agua. El proceso de evaluación y co-diseño con la comunidad fue lo que determinó la selección de las mismas. Cada comunidad cuenta con alrededor de 200 personas.
Cabe recalcar que se ha realizado autogestión y que el proyecto cuenta con apoyo internacional:
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Embajadores del Agua de Canadá, con la donación de los cloradores.
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Engineers Without Borders Iowa Professional Chapter, quienes ayudarán con un fundraiser para donar aproximadamente $1500 al proyecto.
Proveer fuentes de agua apta para el consumo humano en lugares en donde la calidad del agua es dudosa, ya sea por contaminación en su recorrido por actividades en el trayecto como las actividades de minería ilegal.
El impacto directo en la comunidad se manifesta a través del acceso a una fuente de agua segura y potable, facilitada por un sistema diseñado para ser de fácil mantenimiento a mediano plazo. Este acceso no solo mejorará la calidad de vida de los habitantes, sino que también disminuirá significativamente la incidencia de enfermedades relacionadas con el agua contaminada, contribuyendo a una salud pública más robusta.
Además, llevaremos a cabo una serie de talleres de capacitación enfocados en temas esenciales como la higiene personal, la conservación del agua y la importancia del agua limpia para la salud. Estas charlas no solo informarán, sino que también fomentarán prácticas saludables que beneficiarán a todos los miembros de la comunidad.
Finalmente, nuestra metodología se fundamenta en la coproducción del diseño de la intervención. Esto significa que los miembros de la comunidad jugarán un papel activo en la instalación del sistema de cloración de agua y en su mantenimiento, desarrollando así habilidades prácticas y conocimiento relevante para su uso a mediano y largo plazo. Al empoderar a la comunidad en este proceso, buscamos no solo asegurar la sostenibilidad del proyecto, sino también cultivar un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida hacia el recurso hídrico, garantizando su conservación y uso adecuado en el futuro.