Waponi Kewemopa ("Estoy viviendo bien"), es un proyecto que nace en el año 2024 en colaboración con 4 comunidades Waorani que habitan en la zona de influencia de la Estación de Biodiversidad Tiputini, cuyo objetivo principal es fomentar el bienestar integral en las 4 comunidades a través de la promoción de buenas prácticas de salud, que integren el cuidado de la salud humana, animal y ambiental, fortaleciendo así la calidad de vida y la sostenibilidad en sus territorios.
Estas cuatro comunidades se encuentran ubicadas a lo largo de la vía Maxus, una carretera construida a inicios de los años 90, para el desarrollo de la industria petrolera en la zona norte de la Amazonía ecuatoriana. El establecimiento de esta carretera y el asentamiento de las comunidades Waorani a lo largo de la misma, trae consigo impactos significativos tanto en el tejido social de las comunidades como en la calidad de los bosques y la biodiversidad en su territorio. A pesar de las varias décadas de explotación petrolera las comunidades no cuentan con recursos necesarios para atender necesidades básicas en Salud y Ambiente. Dependen casi en su totalidad de la empresa petrolera y de otras organizaciones locales para la atención de dichas necesidades.
Las comunidades no cuentan con un centro de salud con atención médica permanente, y mucho menos con herramientas e insumos médicos en caso de una emergencia de salud. Existe un desconocimiento general, desde diferentes ámbitos sobre los procedimientos primarios que se pueden seguir en caso de emergencias médicas causadas por picaduras/mordeduras de animales peligrosos. No cuentan con acceso a medicación básica como ibuprofeno o paracetamol. Por otro lado, la interacción y mal manejo de perros y otros animales domésticos con animales silvestres contribuye en gran medida a la transmisión de enfermedades parasitarias entre animales domésticos y silvestres, e incluso entre animales y humanos.
Gracias a este proyecto , en este primer año 4 médicos y 25 voluntarios extranjeros atendieron a 159 pacientes y miembros comunitarios en temas de salud preventiva y atención médica básica. Adicionalmente, 3 médicos veterinarios y 12 estudiantes extranjeros, atendieron a 27 familias con un total de 55 perros que fueron desparasitados y muestreados para la identificación de enfermedades zoonóticas. Además de las brigadas, este proyecto nos permitió diseñar e implementar metodologías para el levantamiento de datos relevantes en el tema de la Salud, herramientas utilizadas 100% por los coordinadores locales, fomentando así la investigación comunitaria.
En esta segunda fase, en el año 2025, ya cuenta con el compromiso y la participación de médicos extranjeros para una segunda jornada de salud humana, así como la participación y apoyo para una siguiente jornada en salud veterinaria. Contamos con el apoyo de la Fundación Hombro a Hombro y de TUERI de la USFQ para continuar esta importante labor en las comunidades. De igual forma en este segundo año del proyecto, continuaremos con la recolección de información sobre picaduras de animales peligrosos, creando así una colección continua de estas guías comunitarias, creadas y validadas por las comunidades. En esta nueva etapa desarrollaremos nuevas herramientas para el levantamiento de información comunitaria en conjunto con los coordinadores locales y se espera incrementar a un 70% de asistencia de miembros comunitarios en las jornadas de salud humana y a un 70% de participación de familias en las jornadas de salud veterinaria.