School Fab Lab
El School Fab Lab es un proyecto que nació de una colaboración con la empresa SLB y su proyecto SEED (Schlumberger Excellence in Educational Development). Este proyecto cuenta con un laboratorio educativo con tecnología de punta que fue instalado de forma colaborativa entre la USFQ y Schlumberger. Más allá del espacio físico del laboratorio y de los equipos, un equipo multidisciplinario de la USFQ trabaja en planificar y ejecutar talleres que se dan a profesores y estudiantes de escuelas y colegios con la ayuda de estudiantes de Educación y de otros colegios. Con esta iniciativa se busca potenciar la educación en el país y lograr un acercamiento con profesores y estudiantes de escuelas y colegios para que pierdan la idea de que las ciencias, la ingeniería o las matemáticas son difíciles o abstractas y, que puedan potenciar su aprendizaje de forma experiencial. Además, el proyecto busca un acercamiento especial con las niñas para ir logrando una equidad de género en carreras técnicas y científicas. Las áreas de enfoque de este año son Quito (Barrio San Francisco de Pinsha en Cumbayá) y el Oriente (Orellana).
Fortalecer el aprendizaje científico, tecnológico y matemático (STEM) en comunidades rurales y urbano-rurales del Ecuador mediante talleres experienciales e inclusivos que promuevan la equidad de género, la innovación pedagógica y el desarrollo de habilidades del siglo XXI en docentes y estudiantes.
4. Educación de calidad
Objetivo 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos
5. Igualdad de género
Objetivo 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas
13. Acción por el clima
Objetivo 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
17. Alianzas para lograr los objetivos
Objetivo 17: Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible
El problema que este proyecto busca abordar es la baja calidad de la educación en Ecuador. Aunque el país ha logrado avances importantes en cobertura educativa, alcanzando aproximadamente el 96% en educación básica, aún persisten desafíos en los resultados de aprendizaje. Según los resultados de las pruebas estandarizadas internacionales PISA-D, Ecuador se ubica en el promedio regional en Ciencias y por debajo del promedio en Matemáticas en comparación con otros países de América Latina.
En este contexto, un School Fab Lab representa una oportunidad para fortalecer los procesos educativos mediante un modelo de aprendizaje basado en proyectos. Se trata de un programa de educación integrado basado en CTIAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas), inspirado en la teoría del construccionismo desarrollada por Seymour Papert en el MIT. Un School Fab Lab adapta el concepto de Laboratorio de Fabricación para responder a las necesidades de las escuelas, vinculando a estudiantes y docentes con nuevas tecnologías y con distintas disciplinas de manera integrada para la resolución de problemas.
El proyecto se enfoca en exponer a los participantes a herramientas y procesos de diseño digital, fabricación y robótica. Un componente clave es el equipo humano que desarrolla los talleres, el cual asegura que los beneficiarios tengan experiencias significativas de aprendizaje, creatividad e innovación. Las escuelas participantes son instituciones con las que ya se mantiene una relación de trabajo, en algunos casos desde hace cinco años en la región amazónica y en otros desde hace aproximadamente seis meses en Cumbayá.
En la provincia de Orellana se trabajará con dos escuelas con las que se mantiene una relación de aproximadamente cinco años a través de capacitaciones y proyectos. En esta provincia existen industrias de petróleo, agricultura y turismo, que han generado desarrollo económico y crecimiento en el área urbana. Según el censo de 2010, el mayor porcentaje de la población se dedica a la agricultura. Después se encuentran los trabajadores elementales, como asistentes domésticos, vendedores ambulantes, peones, pescadores y limpiadores. A continuación, hay un grupo minoritario de técnicos y profesionales, seguido por operadores de instalaciones y maquinaria. Los últimos lugares los ocupan profesiones intelectuales y científicas, puestos militares y directivos, que representan entre el 3% y el 1% de la población (INEC, 2010).
En cuanto a la educación, la población de esta provincia entre 5 y 14 años asiste a instituciones educativas en un 92,5%, sin embargo, entre los 15 y 17 años el porcentaje disminuye al 71,9%. El analfabetismo es del 6,5% de la población. Es importante mencionar que el promedio de años de escolaridad es de 8,8 años en hombres y 8,1 años en mujeres.
La primera institución es la Unidad Educativa del Milenio Amazonas, localizada en la cabecera cantonal de la provincia de Orellana, Puerto Francisco de Orellana, más conocido como El Coca. Es una ciudad rica por su pluriculturalidad, donde se hablan idiomas como kichwa, waorani y shuar.
La unidad educativa participante en el proyecto beneficia a dos mil quinientos cuarenta y nueve estudiantes de las jornadas matutina, vespertina y nocturna, y ofrece educación desde inicial hasta bachillerato. Esta institución cuenta con treinta aulas bien equipadas con mesas, sillas, pizarrón y ventiladores, listos para ser utilizados por estudiantes y docentes. Es importante mencionar que dentro de cada aula estudian al menos treinta y cinco estudiantes a cargo de un solo docente o docente. Asimismo, dispone de un laboratorio de computación, biblioteca, laboratorios de Física y Química y varias canchas múltiples recreativas.
En otra de las once parroquias de Orellana se encuentra una escuela comunitaria, la Unidad Educativa Dayuma. Esta institución cuenta con 30 docentes y 523 estudiantes desde inicial hasta bachillerato. Con respecto a la infraestructura, no cuenta con baños adecuados para estudiantes y docentes. Las aulas son amplias, pero no están bien cuidadas, ya que presentan fallas en las paredes, algunas no están pintadas y otras tienen grietas. Cada aula dispone de mesas y sillas para todos los estudiantes, elaboradas en madera y metal, lo que las hace resistentes. También cuentan con una cancha múltiple donde los estudiantes disfrutan de sus tiempos libres y recreos.
Por otro lado, las aulas no cuentan con la tecnología apropiada, por lo tanto, no disponen de proyectores, computadores ni parlantes. La escuela tampoco cuenta con biblioteca, laboratorio ni bar escolar para la venta de alimentos, por lo que algunas familias se encargan de vender ciertos víveres.
El proyecto School Fab Lab ha transformado la manera en que estudiantes y docentes se relacionan con las ciencias, matemáticas, ingeniería y tecnología (STEM), haciendo que estas áreas sean más accesibles, prácticas y cercanas a la realidad de los participantes. A través de talleres basados en Design Thinking y aprendizaje por proyectos, los estudiantes desarrollan habilidades para resolver problemas de manera creativa y colaborativa, fortaleciendo su curiosidad, pensamiento crítico y capacidad de innovación.
Mediante talleres interactivos, capacitaciones docentes y el uso de herramientas tecnológicas como impresión 3D, programación y diseño digital, el proyecto ha impactado a comunidades en Quito, Orellana y Sucumbíos. En la provincia de Orellana, donde persisten brechas en el acceso a tecnología educativa, la iniciativa ha acercado metodologías activas y recursos maker a instituciones educativas que anteriormente no contaban con estas oportunidades, permitiendo que estudiantes y docentes integren prácticas científicas y tecnológicas en su proceso de aprendizaje.
En instituciones como la Unidad Educativa del Milenio Amazonas, en El Coca, el proyecto fortaleció el uso de laboratorios y promovió una mayor participación estudiantil en actividades científicas y tecnológicas. En la comunidad de Dayuma, donde la infraestructura educativa es más limitada, las actividades del Fab Lab ofrecieron por primera vez experiencias de aprendizaje vinculadas con el diseño, el prototipado, la robótica y la resolución colaborativa de problemas, ampliando significativamente las oportunidades educativas para los estudiantes.
Asimismo, en zonas urbano rurales de Quito, como el barrio San Francisco de Pinsha, el proyecto fortaleció el trabajo con docentes y estudiantes mediante metodologías activas que integran ciencia, tecnología y observación del entorno, generando mayor motivación e interacción en el aula. En conjunto, estas acciones han contribuido a reducir brechas educativas y tecnológicas, fortalecer las capacidades docentes y promover el interés en carreras técnicas y científicas, especialmente entre niñas y adolescentes.
De esta manera, el proyecto no solo fortalece los procesos educativos, sino que también empodera a las comunidades participantes con herramientas para enfrentar los retos del futuro, fomentando una cultura de innovación y contribuyendo al desarrollo personal, educativo y comunitario.